A tres décadas del asesinato de Selena Quintanilla, nuevos detalles médicos han vuelto a poner su caso en el centro de la atención pública.
La “Reina del Tex-Mex”, ícono musical de los años 90, fue asesinada el 31 de marzo de 1995 por su entonces manager, Yolanda Saldívar, cuando apenas tenía 23 años.
Un reciente informe forense, difundido por Us Weekly y elaborado por la Oficina del Médico Forense del condado de Nueces, Texas, revela con precisión científica el daño causado por el disparo que terminó con la vida de la artista. El documento confirma nuevamente que su muerte fue clasificada como homicidio.
Según los nuevos hallazgos, la bala ingresó por la parte superior derecha de la espalda, atravesó costillas y perforó el lóbulo pulmonar superior antes de salir por el tórax.
En su recorrido, el proyectil lesionó la arteria subclavia derecha, cuya ruptura provocó una hemorragia masiva que no pudo ser contenida.
El informe también desmiente viejos rumores que circulaban tras su muerte, confirmando que Selena no estaba embarazada al momento del ataque.
El médico forense Lloyd White concluyó que la cantante falleció como resultado de un sangrado interno y externo severo provocado por la herida de bala.
Yolanda Saldívar fue declarada culpable de homicidio en primer grado en 1995 y sentenciada a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.
Su solicitud de liberación presentada en diciembre de 2024 fue rechazada en marzo de 2025, por lo que continúa encarcelada en una prisión de Gatesville, Texas.
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