El embarazo adolescente sigue siendo una realidad persistente en Honduras. De cada mil adolescentes entre 15 y 19 años, 97 ya han pasado por un embarazo, una cifra que ubica al país entre los más afectados de América Latina y evidencia una problemática estructural que se repite generación tras generación.
Detrás de esta estadística hay historias de abandono escolar, limitadas oportunidades laborales y pobreza que se profundiza. El fenómeno impacta directamente en el desarrollo social y económico del país, especialmente en comunidades rurales donde la incidencia es mayor.
Según el informe Consecuencias Socioeconómicas del Embarazo en la Adolescencia en Honduras, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), esta problemática representa un costo anual de 297 millones de dólares, equivalente al 1.18 % del Producto Interno Bruto (PIB).
La asesora de Plan International Honduras, Olenka García, advirtió que Honduras mantiene una de las tasas más altas de embarazo adolescente a nivel regional y mundial.
Señaló la urgencia de implementar una política pública integral que garantice educación sexual, acceso a métodos anticonceptivos y presupuesto suficiente.
El informe también revela que las adolescentes que se convierten en madres presentan menores niveles educativos y una tasa de desempleo más alta que quienes fueron madres en la adultez, lo que perpetúa el ciclo de desigualdad y limita el futuro de miles de niñas.
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