martes, 31 enero 2023

Política y desarrollo

En la historia, en especial en los tiempos de paz, el desarrollo de los pueblos, de las naciones, siempre han dependido, en especial en el último siglo, del libre mercado. Sin pretender repasar la historia desde las cavernas, esclavismo y todo lo demás, llegamos al presente y el nacimiento de Honduras como república (sucedido esto en 1838) y por los niveles bajísimos de bienestar y escaso desarrollo, podemos deducir que, en estos 200 años de vida republicana realmente, al surgir la revolución industrial y la diversificación del trabajo, es algo que apenas llegó a nuestras tierras como una pequeña y mansa ola de mar, apenas besando la orilla y no entrando hasta el tuétano de Honduras debido a los diques de contención formados por las clases pudientes y que son turnadas en el poder cada cuatro años con increíbles actos de magia en el escenario de la corrupción.

Sin duda alguna, siendo el capitalismo el mejor modelo que, aparejado con la democracia, hace a una nación poderosa, el ejemplo es los Estados Unidos de América, donde tampoco es parangón de perfección (y peor ahora con esas masacres tan frecuentes y lamentables), a pesar de ello es la primera potencia mundial y está lejísimos de dejar de serlo. La columna principal es la justicia aplicada pronta y de manera responsable. Hoy, dentro del esquema de la política y sus curvas y rectas, la presidente de Honduras, la señora de Zelaya se encuentra en Argentina haciendo lo propio, precisamente, haciendo política configurando alianzas con países como Brasil (potencia relativa en Latinoamérica) y Venezuela siendo esto con la esperanza que esa unidad sea para el desarrollo de Honduras, pero enmarcados en el libre mercado, respeto a la propiedad privada y pública y el ejercicio cristalino de la impartición de la justicia que, por cierto, ya estamos en el proceso de la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justica para un nuevo período de siete años.

Por los antecedentes de la izquierda radical (nada de malo tiene ser de izquierda pensante y desarrolladora de ideas) con los frutos conocidos de represión, en especial en Nicaragua, Venezuela y Cuba, así como las bravuconadas en Ecuador (con Correa) y en Bolivia (con el señor Morales), el chasco llevado con la supuesta “nueva constitución” propuesta en Chile, o con las tropelías del dictador Maduro, todo eso con un desorden aparente e incomprensible para el libre mercado, pero una hoja de ruta clara para los radicales. Es por esto y más que nos inquietan esas alianzas tan extrañas, en especial con personas que han sido cuestionadas por la justicia de sus propios países y que en Honduras ya se repite el mismo patrón donde personas que están incluso con sentencias establecidas y con inhabilitación, siguen ejerciendo sus cargos, e incluso personas que han sido halladas in fraganti. No podemos esperar a que se nos hable claro por vez primera y nos digan hacia dónde nos llevan ya que, con esas políticas, es difícil que haya desarrollo.

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