miércoles, 8 febrero 2023

E-EVOLUCIÓN: Brecha de género, otra oportunidad de mejora

La brecha de género es un reto a nivel global, podrían necesitarse 132 años para alcanzar la paridad, ese dato fue expuesto en el Foro Económico Mundial (el año pasado) y se desprende del estudio “Reporte Global de la Brecha de Género, 2022”.  Para comprender mejor lo que significa esto en términos de desarrollo económico, democracia y equidad podríamos tomar como punto de referencia a un país que siempre aparece en los primeros lugares, desde su publicación hace 16 años.

Islandia es el referente, quizás sea un país no tan conocido en nuestra región, pero vale la pena conocer qué están haciendo parar obtener estos resultados. Tiene una extensión territorial de 103,000 kilómetros cuadrados, una de las islas más grandes de Europa, su tamaño es muy similar al de Honduras, pero con una población de alrededor de 366,425, hablan su propio idioma, el islandés, que se deriva de las lenguas germánicas. Islandia desarrolló un Estado benefactor, inspirado en los otros países nórdicos, Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia.

Las mujeres en Islandia han luchado por aminorar la brecha de género, ya que los cambios sociales y culturales no ocurren por inercia o destino. En el 2018 entró en vigencia la primera ley en el mundo, para eliminar la desigualdad que existía en el momento de la remuneración salarial entre hombres y mujeres (ejerciendo puestos similares). La sanción por incumplir esta ley es económica.

Por ser un Estado benefactor, la educación y la salud son prioridad. El sistema educativo es de calidad y la población adulta está alfabetizada en un 100%, en su mayoría los centros educativos son públicos, el 98% y la calidad educativa es prioridad. Como todo país, han atravesado crisis económicas, la más reciente fue en el 2008, pero la han superado y siguen invirtiendo en lo que importa realmente, el desarrollo humano.

No existe una fórmula mágica para aminorar la desigualdad de género, pero sí se puede aprender y contextualizar las buenas prácticas. De hecho, ser un país rico no es sinónimo de equidad, los Estados Unidos ocupa la posición 27, Japón está en la 116 y Arabia Saudita la 127.

Algo que llama la atención es que los diez primeros lugares no sean exclusivos para los más desarrollados, figuran también países como Ruanda, ocupa el sexto lugar y el país vecino de Nicaragua el séptimo. En Ruanda hay cuotas políticas que deben cubrirse por ley, la asamblea legislativa es ocupada por un 60% de mujeres, también ocupan muchos cargos públicos, sin embargo, en sector privado todavía hay mucho por hacer. Situación similar ocurre en Nicaragua, es el país mejor evaluado de América, está en la posición siete, las mujeres tienen igualdad de oportunidades.

En el caso de estos dos países, podría cuestionarse la sostenibilidad de estos resultados, por las pocas oportunidades laborales, los índices de pobreza, la falta de democracia, poca alternancia en el poder, sin embargo, según los indicadores del estudio en la actualidad están cumpliendo los parámetros que se evalúan.

Por su parte, Honduras tiene muchos retos ya que ocupa el ranking 82 de 155 países, significa que hay una importante diferencia en la manera en que se trata a un hombre o una mujer.  Esto se traduce en que en el momento de una contratación laboral, la mujer perciba un salario inferior en comparación al de un hombre, aunque ambos tengan las mismas capacidades. Las mujeres tienen menos acceso a la educación especialmente en las zonas rurales y están escasamente representadas en áreas relacionadas con ciencia y tecnología. Lo mismo ocurre en el campo de la política, la participación femenina es menor.

Es tiempo de examinar los avances en la reducción de la brecha de género y desarrollar acciones para garantizar que desde temprana edad las niñas reciban un trato equitativo. Las luchas no necesariamente se hacen en las calles, sino desde el aula de clases.

Mirna Isabel Rivera
[email protected]

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