miércoles, 8 febrero 2023

El vacío de una vida muy ocupada

¿Lista de pendientes? Las tengo. De todos tamaños y colores. En el celular, en la agenda. En mi computadora. Listas de pendientes por todos lados. Sin ello, no podríamos tener la vida de “avance” y productividad que todos queremos.

Solo que he aprendido que, en esa lista de pendientes, incluir la palabra: “Recargar”. Si usted es una persona con muchas responsabilidades y múltiples ocupaciones, sin duda llegará un momento donde sentirá que todo lo drena. Como una gotera que poco a poco hace que el agua se vacíe. Así quedará. Vacío.

Por eso es importante y diría que, de suma importancia, en esas listas de pendientes, agregar espacios para “Recargar”. Existen muchos libros de texto que nos enseñan lo que es “Afilar la sierra, o el hacha”, como le llaman otros, pero nada me impactó tanto como una charla para líderes en una Cumbre de Liderazgo.

El expositor hacía referencia al “Día de descanso” (sin entrar en la discusión de si es el sábado o domingo) pero que la idea original de Dios era un día de “Deleite”. Cuando el expositor profundizó lo que era el día de deleite, y las experiencias que programaba para que ese día no fuera “un día libre, lleno de mandados personales que hacer” sino una agenda de cosas que nos llenan el corazón.

Piense en todas aquellas cosas, ya sea que ocupen mucho o poco tiempo, de las cuales al salir de ellas usted se siente recargado. Pueda ser cosas tan sencillas, con una plática íntima con una amistad de años. De esas que siempre uno sale sintiéndose valorado.

Lo otro, por supuesto, la naturaleza. El deporte. Nada hace que uno lleve oxígeno al celebro y llene sus pulmones de vida como el hecho de dejar el sedentarismo a un lado. ¡Pero hágalo con alegría! Convierta eso en un deleite.

Meditar, orar y tener un tiempo a solas, donde usted pueda conectarse con su Creador y con usted mismo, es algo que sin duda también lo hace recargar a uno. Como le digo, con tanta ocupación, con tanto corre, corre, ¡perdemos el deleite de la vida!

Sin duda usted tendrá su lista particular de cosas que le causan deleite a su vida. El gran secreto de esto es programarlo. ¡Casi obligarse a hacerlo! ¿Qué pasa si no lo hace? Aparte de que el cansancio comience a hacer que ande de mal humor. Y también su cuota de tolerancia a las personas baje, el verdadero hoyo del asunto es cuando comienza a sentirse vacío.

Piense en un corredor, que le toca recorrer grandes distancias y en ese andar, no se hidrate. Comienza a sentirse desganado, cansado y muchas veces, aunque logre terminar la carrera, cae enfermo. No me queda duda que, tener metas, tener un propósito y desear lograr cosas nos enciende a despertarnos cada día.

Pero debemos tomar la responsabilidad también, de recargarnos. Para cuidar nuestras decisiones. Para cuidar nuestras relaciones. Para cuidarnos a nosotros mismos. Si usted siente que tendrá un mes, cargado de actividades. ¡Planifique sus espacios! Y programe ese tiempo de deleite.

Ahora bien, la mayor tragedia, al hablar con las personas de esto, es que ellos no se conocen a sí mismos. Y no saben qué cosas les puede ocasionar deleite. Qué cosas les recargan. Qué cosas les sirven para hacer pausa y recargar.

Si quiere un año de éxito, y no terminar “fundido”, ponga primero en su agenda sus momentos de deleite, y después que se venga lo que se venga. ¡Le garantizo que podrá con ello! Y andará siempre lleno de energía.

Por Enrique Zaldívar
2050 Comunicaciones

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