lunes, 6 febrero 2023

Reiteradas omisiones e indolencias

De deporte, religión o política es muy peligroso discutir porque allí es que se identifica el corazón del ser humano como parte de su propia identidad. Ser aficionado de algún equipo no tiene problema, igual que pertenecer a alguna fe o pensamiento político. El problema comienza al querer imponer las ideas propias a los demás, allí sí se arma tremendo escándalo. Sin embargo, ya cuando se tratan otras cosas como la administración pública, sí llama la atención de la manera en que se atiende al pueblo sin la pasión por las tres cosas antes apuntadas.

Mientras usted lee el presente, en el Registro Nacional de las Personas (RNP) los trámites están suspendidos temporalmente debido a que el personal fue despedido por cierre de presupuesto anual y aún no ha habido contrataciones. Precisamente, un administrador debe ver venir esas situaciones y tener listo al nuevo presupuesto y personal o quizá promover al actual, pero que no se detenga la maquinaria de identificar a los hondureños, sabiendo que eso es tema de seguridad nacional, y más ahora que se ha extendido por 45 días más el Estado de Excepción. Eso sí que llama la atención.

Otra de las situaciones que quizá es la más rara y lamentable es el tema de la expedición de licencias de conducir de parte de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) antes llamada “de Tránsito”, precisamente aquí en San Pedro Sula, donde a cada rato “se arruina la máquina impresora de licencias”, o “no hay tinta” o “no hay papel especial”. Es increíble que los encargados de este menester no puedan verla venir y tomar los actos preventivos del caso, quizá comprando otras cinco máquinas, la Tasa de Seguridad les permite eso, solo es de saber tramitar ese pedido. La ciudad está creciendo y solo tienen una impresora que “a cada rato se arruina”. Es que, como dicen los especialistas de inventarios, se debe ver el justo momento llamado Punto de Reorden (que no es más que el cálculo de lo que se tiene en reserva, el tiempo en que se tarda el proveedor en entregar lo requerido, y lo estimado que se va a consumir) para reabastecerse o para ir rotando las benditas máquinas impresoras y que duren lo más posible, de la mejor manera, y que jamás se suspenda ese servicio que, además, también es asunto de seguridad nacional.

Otro dolor de cabeza para el pueblo hondureño es el estar cobrándole bienes y servicios –como proveedores- a las instituciones estatales, municipales, gerencias o unidades descentralizadas. Es un verdadero martirio esperar que “San Juan baje el dedo” para que paguen y poder seguir en la dinámica económica y que, es un factor que los economistas aún no tocan a profundidad, pero que sí está dañando las finanzas de los hondureños, porque si se hace un cálculo simple debido al deslizamiento de la moneda, más el encarecimiento de los productos (inflación) y mano de obra, simplemente cuando se reciba el pago, ya esa cantidad no cubrirá mayor cosa de lo invertido. Ojalá superemos esta etapa de barbarie.

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