jueves, 2 febrero 2023

Una breve historia de la vida en la tierra

Ha caído en mis manos, mejor dicho, en mi computadora, un fabuloso libro recién publicado que lleva ese título.

Es relativamente corto, apenas 260 páginas que se leen con facilidad debido a la amena y sencilla forma en que está escrito, aunque se trata de un tema que para algunos generalmente suele ser árido.

Por favor, no deje de leer lo que sigue, aprendamos juntos un poco: «El autor -graduado de Cambridge- consigue explicar en forma entretenida el complicado proceso de transformación de la vida en nuestro planeta desde la bola de gases perdidos en el Universo hasta nuestros días».

Bien, ya salimos de la parte más difícil, (que era seguir leyendo) ahora al tema.

Nuestro joven y viejo planeta Tierra tiene unos 4,600 millones de años, lo que es mucho tiempo.

Pero, como constantemente se renueva, evoluciona, destruye y vuelve a empezar, también es joven, muy joven.

En el curso de todo ese tiempo, la vida ha surgido, ha estado a punto de ser destruida del todo y vuelto a comenzar casi desde cero.

Los continentes se han movido, desde la única y original masa de tierra (hasta donde sabemos) llamada Pangea, llegando a la forma actual.

De manera casi imperceptible, esas masas de tierra se siguen moviendo, América y África se separan unos 6 o 7 centímetros al año. Dentro de mucho tiempo toda la masa terrestre se volverá a juntar y luego a separar, así mientras exista el planeta.

En el curso de esa enorme cantidad de tiempo (4,600 millones de años, ¿recuerda?) se han producido varios procesos de extinción.

Miles o millones de especies han desaparecido. Otras, las sobrevivientes, han evolucionado dando paso a muchas nuevas.

Ahora al punto: según los datos científicos, se han producido al menos cinco extinciones masivas debido a diferentes razones.

Pero, aquí, lo más importante, de todas ellas solo una se ha debido a fenómenos extraterrestres, como la de los dinosaurios, que fueron borrados de la faz de la Tierra por un cometa hace unos 65 millones de años.

El resto se debió a cambios en el medio ambiente. Sí, mis amigos, compañeros de viaje, algo parecido a lo que está ocurriendo ahora.

Veamos: Erupciones volcánicas, enfriamiento, sequías, efecto invernadero, gases letales; nuestro querido planeta Tierra varía de cuando en cuando (millones de años cada vez) las condiciones que permiten la vida.

Con cada nueva extinción, muchas especies desaparecen, las que sobreviven reinan por un tiempo, evolucionan y se repite el proceso.

¿Cuál es la diferencia con lo que sucede actualmente con el clima?

Que, hasta donde se tiene conocimiento, esta es la primera vez en que alguno de los seres vivientes que han poblado el planeta ha intervenido.

Las emisiones de gases provocadas por el combustible de nuestras máquinas, los desechos químicos lanzados irresponsablemente a los mares, la depredación de los bosques y toda nuestra basura, están convirtiendo el planeta en un gigantesco estercolero.

Quizá existan algunos factores externos que desconocemos, pero sí sabemos con certeza lo que nosotros estamos haciendo con el medio ambiente que nos es indispensable para vivir.

Muchos científicos están de acuerdo en que la sexta extinción (la nuestra) está en un proceso que es casi irreversible.

Desde luego no ocurre de la noche a la mañana (como la de los dinosaurios) toma más tiempo, en realidad -y eso es lo terrible- no sabemos cuánto.

Pero el daño que le hemos -y continuamos haciendo- al planeta terminará con nuestra especie y quizá con la mayoría de las existentes, animales y vegetales.

Hay algunos que hablan de mudarnos a Marte, para lo que habría que cambiar su medio ambiente (proceso conocido como terraformar) lo cual me parece una total incongruencia.

Si no podemos conservar lo que ya tenemos aquí, de verdad, ¿alguien cree que vamos a poder cambiar el desierto marciano y convertirlo en lo que era la Tierra antes de que empezáramos a contaminarla?

Todos los esfuerzos de la ciencia deberían enfocarse en salvar lo que va quedando de la Tierra, siempre sería más barato y, sobre todo, quizá posible.

Y, todos los esfuerzos personales, suyos y míos, todos, deberían dedicarse a cambiar el comportamiento de «usa y bota, quema y qué importa, tire al río y al mar todo lo que le dé la gana».

Por eso, amigos, me temo que nuestra generación y quizá las dos siguientes, serán las últimas que habrán conocido y vivido en un planeta que nos ofreció todo y que, nosotros mismos, con más fuerza que mil volcanes en erupción, estamos destruyendo.

Creo que la nuestra, la sexta extinción, se desarrolla ante nuestros indiferentes ojos.

Me temo que no hay marcha atrás.

Por Otto Martín Wolf
[email protected]

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