jueves, 2 febrero 2023

MATALASCALLANDO: Investigación extraterrestre

«Si los extraterrestres nos visitan, el resultado sería mucho más parecido a cuando Colón desembarcó en América». Stephen Hawking.

Hace más o menos una semana, de noche, cuando en el vecindario se escuchaban los berridos de los cerditos que servirían de vianda para Nochebuena y Nochevieja, quedé absorto viendo las estrellas y solo pensaba que eso que llegaba a mis ojos ya había sucedido en el pasado. Cosas de la física, pensé. Ya al subir a recostarme, me dio por leer un par de estrofas de Bécquer, porque el corazón de un hombre debe siempre estar enamorado para funcionar, y de repente sentí un zumbido en mi oído bueno (el derecho lo tengo malo) y solo pensé que alguien deberá estar hablando pestes acerca de mí, me encogí de hombros con indiferencia, pero seguí escuchando aquel sonido, no cesaba.

Dirigí la lámpara de mesa hacia a fuente de aquella bulla y vi una especie de aparato metálico dentro de mi habitación, me levanté con un matamoscas a darle duro, pues al principio pensé que se había metido un murciélago y esos siempre se terminaban fumando mis tabacos hechos en Santa Rosa de Copán, es decir, los mejores del mundo. ¡Pero no!, ¡era un platillo volador!, de tamaño compacto y se posó en mi escritorio. Quedé curioso observando (por dónde se habría metido a mi casa) cómo se abría una escotilla y salió un hombrecillo verde de unas tres pulgadas de estatura. “Jao”, me dijo, y yo me asombré porque hablaba español con voz metálica y acento como de cubano: “Saludos, chico, cosa más grande”, dijo.

Yo le pregunté quién era, y me explicó que venían de una luna de Marte, Fobos, y me preguntó si la conocía. Claro que la conozco, además está la otra luna llamada Deimos. Este satélite, Fobos, tan solo tiene unos 27 km de diámetro, orbita alrededor del planeta a una distancia de unos 6,000 kilómetros. En tan solo 7 horas y media es capaz de darle la vuelta por completo al planeta. Posee gran cantidad de cráteres entre los que destaca el Stickney, este lleva el apellido de la esposa del descubridor (Asaph Hall) a quien ella tenía a marcación estricta, no lo dejaba en paz. Nunca he ido, pero sí sé que dan vueltas alrededor de su planeta más rápido que los bochinches de Libre. ¿Cómo así?, me preguntó curioso. O sea que, a cada rato y rápido, le expliqué.

Estamos asombrados de cómo sabes esas cosas ¿eres astrónomo?, me dijo aquel marcianito, sentándose en el libro de las Perras de Teofilito y encendiendo un cigarrillo. No, le respondí, lo que pasa es que me regalaron de Navidad la última entrega de la Enciclopedia Hondureña, versión de pasta dura con ribetes dorados. Y como voy por la M, pues allí leí eso de Marte. Siempre la leo cuando estoy en el baño. ¿Y ustedes, qué ondas?, ¿andan investigando nuestras explosiones nucleares?

¡No!, no andamos viendo las explosiones nucleares, me dijo (siempre con acento cubano), andamos en son de paz viendo las brutadas que hacen y aquí en tu país, nos dicen que hay buen material para tirillas cómicas, somos escritores y vieras cómo obtenemos ganancias con las tonteras que aquí vemos. Ya tenemos material, imagínense en Fobos, ¡medio satélite partido de risa cuando vean que aquí leen en el baño las enciclopedias! Apagó el cigarrillo en mi cenicero, se subió a la nave y literalmente desapareció delante de mis ojos. A saber si será que soñé, o algo raro tenía el cigarrillo de ese marcianito. He quedado pensativo si acaso los extraterrestres nos tienen de risión.

Ing. Carlos Mata
[email protected]  

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