lunes, 6 febrero 2023

Metaverso, hiper realidad

Por: José R. Reyes Ávila

Abogado España/Centro América

En este mundo tan particular de principios del siglo XXI, no sabemos si la persona que tenemos al lado es virtual o real. No sabemos si ella ya se proyectó en el tiempo, si vive en “el metaverso” ni si su vida dejó de ser real, o si nosotros estamos en la realidad o en la “hiper realidad”. El metaverso es una recreación de un universo en tercera dimensión (3D) en línea, como una especie de realidad alternativa, que combina múltiples espacios virtuales diferentes. Puede pensar usted en esto como una versión futura del Internet. El metaverso permitirá a los usuarios trabajar, reunirse, jugar y socializar en estos espacios tridimensionales. El metaverso no existe del todo aún, pero algunas plataformas contienen algunos de sus elementos. El videojuego es el ejemplo más cercano.

Es evidente que cada día que pasa estamos más divagados, tenemos menos capacidad de “concentración y atención” debido, en gran medida, al consumo compulsivo y desmedido de tecnología.  La distracción es casi absoluta. Por poner un ejemplo, en las mañanas, cuando paseo a mi perro, veo muchas personas que mientras conducen su vehículo contestan mensajes de texto a la vez, hacen llamadas telefónicas o videoconferencias, poniendo en peligro la seguridad propia y la del resto de las personas que compartimos la calle. Aquí eso no es irregular; en otros países, la multa o la pena, según sea el caso, acarrea una sanción ejemplar. Vivimos conectados y absortos de la realidad.

Por cierto, apreciado amigo ¿qué tiempo pasa navegando en la red?, ¿cuántas horas se ha conectado a esa famosa red social hoy?, ¿permanece su hijo sumergido en la computadora o teléfono alejado de las personas? Y, al final, ¿sabe usted cuál es el beneficio de estar conectado permanentemente, a cada minuto? A lo mejor usted sí tiene respuestas, yo no, y me gustaría comprender más esa realidad cibernética.

No cabe duda que el contacto con la realidad es menor cada día y a cada momento, la vida es menos vida y es más “metaverso”. Esto empezó con las gafas 3D en los cines hace mucho tiempo, luego pasamos a las butacas 4D, después a las gafas virtuales, y ahora, los juegos virtuales de realidad aumentada. En la actualidad, se pretende crear una hiper realidad que sea el patio de juego y vida en “b” del futuro: el metaverso. La vida se ha convertido en una película virtual dentro de una película virtual, en donde pasamos la mayor parte del tiempo en entornos tecnológicos que, muchas veces, existen al margen de la realidad.

Hoy en día, la población mundial permanece una media de seis horas y minutos conectada a la red, según un estudio publicado recientemente por GWI. Eso equivale a cuarenta y dos horas a la semana, es decir, entre trabajo y conexión a la red, podemos acumular ochenta y dos horas de nuestro tiempo semanal conectados y trabajando.

Si esta realidad en la que vivimos es ingobernable, ¿qué va a ser de ese metaverso (piense en la cantidad de delitos que se cometen en las redes), con la gran cantidad de multiversos a crear de forma infinita, y que se expandirán como galaxias, a cada momento, al antojo de usuarios o de la inteligencia artificial? Si cada día que pasa vivimos más en el mundo virtual y dejamos de lado el mundo real, ¿quién va a cuidar de este mundo real cuando migremos masivamente a ese otro mundo?

La política, los negocios, la religión, y todas las actividades cotidianas van a tener lugar en esa hiper realidad del metaverso puesto que “va a tener de todo y habrá para todos”. A nadie le será indiferente comprar, vender o usar monedas del mundo virtual, y regresar después al mundo real. Seremos las abejas que poblaremos el metaverso. Será una tecnología más que adaptaremos a nuestra vida. En gran medida, la existencia del metaverso dependerá del grado de participación nuestro en ese entorno.

El comportamiento social de manada se intensificará ya que la colectividad ama ser parte de los avances tecnológicos, y usará esas gafas de realidad aumentada para “integrarse en el mundo”, con la finalidad de generar amigos, seguidores, amores y juegos en la red, encontrar las diversiones más exóticas y muchas cosas estrambóticas inimaginables.  Todo esto lo hallará en el metaverso; un mundo paralelo en creación permanente que estará regulado por el dueño de la red social o plataforma virtual, quien actuará como un gran hermano.

La imposición del metaverso, como tecnología disruptiva para alterar la realidad y sus efectos psicológicos y sociales, es un hecho. Suena como la historia de un hombre enganchado a la aguja de la información, incapaz de controlar nada, y que es llevado de la mano por una “psique superior tecnológica” que lo obliga a pincharse permanentemente para tener experiencias cada vez más “placenteras”, y cada vez menos humanas.

El hombre al servicio de la máquina o la máquina al servicio del hombre, esa es la cuestión. Seremos gradualmente programados para vivir en esa realidad y estar permanentemente enganchados en ella. George Orwell, novelista británico, dejó muchas frases destacables, pero la de la obra “Rebelión en la Granja” es reveladora: “Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente”. Esperemos que esta tecnología sea piadosa; la realidad y el futuro no dejan de ser indescifrables.

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