domingo, 29 enero 2023

Traduciendo el mensaje del bus

Lamentablemente en días recientes, un compatriota perdió quizá el reflejo de su esfuerzo en un incidente que se volvió mediático y que representa lo que seguramente ocurre con más frecuencia y de lo que no nos enteramos y nos referimos precisamente en el hecho donde un autobús fue literalmente tragado por la tierra en una falla geológica de tantas que hay y que están justo debajo de nuestras carreteras y caminos secundarios, los cuales jamás son atendidos con la celeridad y control de calidad en su construcción y mantenimiento por la institución estatal encargada para ello y que, por cierto, a cada rato  le cambian el nombre y los uniformes, como si se tratase de un equipo de fútbol y proyectándose con mercadeos chocarreros y onerosos.

Ese autobús nos trae un mensaje y es que el país, en sentido literal y figurado, se está hundiendo, no hay rincón de nuestra patria donde no haya una calamidad debido a las lluvias y que ningún gobierno es capaz de poner correctivos como la construcción de las represas tan necesarias en el Valle de Sula por el simple hecho de que el siguiente gobierno no se lleve el palmarés en su inauguración. Así es como mal funcionamos y por eso ese hundimiento con la destrucción de ese vehículo no envía el mensaje que nos estamos resquebrajando y más con las señales que se envían desde el sector oficial donde es más que evidente de quién es el que toma las decisiones a nivel central donde la cabeza es lo más parecido a un jarrón chino adornando algún rincón de casa abandonada, de ahí esa traducción de un evento que se pudo prevenir, que manifiesta la indolencia e indiferencia y con una reunión “de emergencia” con las instituciones (con aplausos incluidos) de socorro para dar la impresión que se están solucionando los problemas pero la gente de tierra baja, debe enlodarse hasta la cintura para preservar la vida y la de los  suyos, para poder salvar algunos enseres que tanto les ha costado y que seguramente aún deben pagar en alguna agencia de esas que dan créditos.

Sabemos de la vulnerabilidad de Honduras que por demás ha sido también depredada en sus bosques y fuentes de agua, por ello es que la naturaleza reclama su lugar original, pide a gritos que no lancemos basura en cualquier lugar, pide que seamos más solidarios, que el Estado realmente haga su función y cumpla a cabalidad con la responsabilidad sagrada de establecer las avenidas para un gobierno sano y  juicioso y no usurpado por gente que más bien parece sedienta de venganza sembrando, a manera de fallas geológicas, la desazón y la confusión con una oscura agenda que, aunque sea así, ya está más que evidenciada vendiendo “necesidades y soluciones” que lo que van a lograr es llevarse el autobús de la república hacia el abismo del continuismo que es un virus grave de los mesiánicos gobernantes latinoamericanos, donde las instituciones estarán al servicio de lo retorcido mientras el pueblo se va al fondo de una inmensa grieta en el camino que debería ser el de la prosperidad y la paz.

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