miércoles, agosto 10, 2022

SER DILIGENTES

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Los hondureños, cuando queremos ser diligentes, podemos, y eso está más que demostrado con una serie de testimonios positivos de las cosas que hacen algunos compatriotas dentro y fuera de nuestras fronteras en muchos ámbitos que van desde la ciencia, el arte y el deporte. Pero, ¿qué es la diligencia?, es la capacidad de trabajar duro, cuidadosamente, con enfoque y persistencia, superando todas las distracciones y con total participación y entusiasmo, eso resume la cualidad de la diligencia. Es una virtud que puede traer un gran éxito y abrir las puertas de oportunidades y posibilidades, ya que aquellos que dominan el hábito de trabajar diligentemente pueden trabajar de manera productiva y efectiva.

Estar ocupado todo el día o trabajar muchas horas no califica como diligente. Una persona diligente pone su corazón y alma en el trabajo y toma medidas consistentes hacia sus objetivos.

Podemos enumerar algunos rasgos necesarios para lograr esta cualidad de ser humano para Honduras, para salir ya del atolladero, entre otras, las personas, sin excepción, debemos ser de carácter útil, cuidadoso, trabajar con esmero, orientados al detalle, enérgicos, de trabajo duro, industriosos, persistentes, manejar bien el horario, tener buen manejo del tiempo.

Se ha observado que las personas que trabajan diligentemente son las que aman su trabajo. Disfrutan de lo que hacen y por eso se involucran. A menos que tenga un fuerte deseo y se anhele alcanzar una meta, no puede comprometerse con ella y trabajar diligentemente para alcanzarla.

Tan pronto como hay conexión con el objetivo y hay motivación, todo el enfoque de trabajo cambia. Se trabaja con más pasión y ganas de avanzar y alcanzar hitos. Tener claridad y saber lo que se quiere hacer es una de las cosas fundamentales que se necesitan para trabajar diligentemente y tener éxito en cualquier área de la vida. Es posible que uno tenga las habilidades, el talento y la experiencia necesarios, pero a menos que sepa con certeza ‘lo que quiere lograr’, no podrá planificar adecuadamente ni trabajar con eficacia. Una vez que se tenga un propósito definido, puede conectarse instantáneamente con su trabajo, ver el panorama general en su mente y anotar las cosas. La pelota comienza a rodar de inmediato y cobra impulso en poco tiempo. El compromiso con los objetivos hace que su éxito parezca real y, por lo tanto, lo impulsa a trabajar con diligencia.

Tan pronto como uno se compromete con las metas, hay una entrega por completo a ellas y se ponen los mejores esfuerzos para lograrlas. El afán por progresar y alcanzar hitos hace que se trabaje con entusiasmo. El compromiso también aumenta su adherencia a la causa o el propósito, haciéndolo firme e inmutable incluso cuando enfrenta desafíos. Cuando hay compromiso con un objetivo, la perspectiva cambia. Se empieza a ver los problemas como solucionables y los obstáculos que se pueden cruzar. Por lo tanto, todo el enfoque se desplaza hacia hacer que las cosas sucedan y encontrar el camino a seguir.

Son reflexiones para ver hacia dentro de cada quien, explotar todo el potencial para no seguirnos con las quejas de escasez, enfermedad y otras cosas de ese tipo. Ser diligente es un fulgor que se nota en todo momento y pone a cualquiera al servicio de los grandes.

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