miércoles, agosto 10, 2022

¿Emigrar, Inmigrar o migrar esa es la cuestión?

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José Reyes Ávila
Abogado «Transparent and Safe Business»
España/Centro América

Hablamos del hecho de dejar un lugar para residir en otro (dentro o fuera del país), estamos haciendo referencia a un proceso de movilidad humana conocido como migración, es decir, el hecho de trasladarse de un lugar a otro; en otras palabras, eso es migrar. Por poner algunas cifras sobre las migraciones, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en su reporte de migraciones en el mundo 2022, señala entre otros datos lo siguiente: “Europa y Asia acogían en 2022 a alrededor de 87 millones y 86 millones de migrantes internacionales, respectivamente, sumando el 61% de la población mundial total de migrantes internacionales. Les seguían América del Norte, con casi 59 millones de migrantes internacionales, equivalentes al 21% de la población mundial de migrantes, África, con el 9%, América Latina y el Caribe, con el 5%, y Oceanía, con el 3%. Los migrantes han aumentado en el mundo y no dejarán de aumentar.

Por otra parte, en nuestra Honduras, la crisis migratoria se desarrolla en varios frentes, en Estados unidos viven un poco más de un millón de hondureños, en España alrededor de doscientas mil personas (migrantes residentes y no residentes), esto compone más del 90 por ciento del total de la migración hondureña en el exterior, ellos aportan el 26% (veintiséis por ciento) al Producto Interno Bruto de la nación, según datos del Banco Central de Honduras, ellos son los que se fueron, paralelamente a este hecho otro grupo de seres humanos llegan o transitan con destino norte, procedentes de Haití, Cuba, Venezuela, Colombia, y un largo etcétera, goteo incontrolado, que está gestando una futura crisis humanitaria, en un país tan singular como el nuestro y para lo que no estamos preparados.

Después de ver la forma en que se habla públicamente sobre el fenómeno de la migración, se pueden apreciar muchos errores y confusiones en el uso de conceptos, lo que indica la poca sensibilidad e interés que ha existido en este tema, que únicamente ha interesado a las anteriores administraciones, como un tema económico enfocado en las “remesas”, jamás ha sido visto como drama humanitario, al menos en Honduras.

¿Emigrar o inmigrar?, ¿es importante saber la diferencia? Claro que sí, especialmente cuando la administración u organismos oficiales nos dan datos, sobre unos y otros, lo cierto es que, rara vez se habla de los dos grupos, siempre se enfoca el problema desde un solo lugar, o son los que están en España o son los que están en Estados unidos, pero rara vez se habla de ambos como si eso fuese otro problema, lo que no deja lugar a dudas es que el problema es enorme.

Para aclarar algunas dudas y tener un poco de precisión, nada mejor que consultar el “ya olvidado diccionario”, y para ello vamos a utilizar el Diccionario de la Real Academia Española (RAE):

“Emigrar: Del lat. emigrare. 1. intr. Dicho de una persona: Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero. 2. intr. Dicho de una persona: Abandonar la residencia habitual en busca de mejores medios de vida dentro de su propio país.

Inmigrar: Del lat. immigrare. 1. intr. Dicho de una persona: Llegar a un país extranjero para radicarse en él. 2. intr. Dicho de una persona: Instalarse en un lugar distinto de donde vivía dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida”.

En ambos casos, el factor determinante es la “movilidad humana” para radicar en otro lugar, habitualmente para buscar mejores condiciones de vida.

Vista la diferencia entre los dos conceptos anteriores, a mí, me resulta más inclusiva y me gusta más la palabra “migrar” ya que, tiene un alcance mayor y al expresarse en infinitivo funciona como nombre y como verbo y abarca ambos conceptos, y podemos englobar la actividad migratoria en una sola palabra para utilizarla de la forma que resulte menos confusa la distinción entre los que se van, los que vienen y los que pasan por estas honduras.

Entonces, somos migrantes, porque nos desplazamos de un lugar a otro, en ese proceso no viajamos solos, estamos protegidos por una serie de leyes internacionales que guardan relación directa con el fenómeno migratorio, migramos como los pájaros, nos radicamos y obtenemos una vecindad civil en otro lugar y pasamos de ser hondureños, mexicanos, venezolanos, etc., para llamarnos extranjeros. A partir de ese momento, un nuevo proceso va a dar inicio, a lo mejor un nuevo idioma, nuevas costumbres, nuevos amigos, nueva familia o posiblemente nos toque migrar nuevamente. Lo que no va a cambiar es el duro proceso de moverse por diferentes países y legislaciones para poder obtener una situación de “legalidad” en algún lugar, pero nunca dejaremos de ser ¡migrantes!

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