miércoles, agosto 17, 2022

MATALASCALLANDO: Es que, como soy nuevo

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“Los jóvenes y los criados son los más difíciles de manejar. Si los tratáis con familiaridad, se tornan irrespetuosos; si los ponéis a distancia, se resienten”. Confucio.

Ing. Carlos Mata
cmata777@hotmail.com  

Aunque ya peinaba canas, Agapo era el recién contratado para motorista de la mera mera. Poco tiempo lo asignaron como el jefe de logística (entiéndase chofer) del señor ministro de Caminos (hombre ya mayor, arribita de los 65 años). Ya habiendo tomado posesión el nuevo gobierno, le entregaron al día siguiente las tareas a realizar, entre otras, llevar a los cipotes a la escuela, llevar a la doña al salón de belleza cada dos días, pasar llevando la caja del supermercado en el aeropuerto (se la enviaban a su jefe desde la Honduras de allá) cada semana, tenía que ir –si fuere necesario- a Olancho a traer queso patajuca y de paso traer chicharrones peludos a Comayagua. Ya al final del día, el pobre hombre quedaba, como decimos, reventado de tanto menear palanca de cambios, pedales y sintonizar la radio según el gusto del pasajero.

Un día venía por el Canal Seco y como cuando pega el sol en el pavimento sabemos que a veces se forman espejismos y de lejos parecía humareda y así le pareció a nuestro héroe, hundió el acelerador y le pasó encima a un anafre donde asaban elotes. El amigo no se dio cuenta y al llegar a la capital lo estaban esperando los policías y ya tenía una carta de amonestación más las facturas de la reparación de la nave. El ministro lo mandó a llamar y le preguntó qué había sucedido. No jefe, es que como soy nuevo. Bueno, por ser la primera vez te la perdonamos, ya veré cómo solicito un reacomodo de presupuesto para imprevistos, eso es fácil de lograr. Vos tranquilo.

El ministro, que era tramado para la trapería y la coima vio un lucero de idea en su negro hígado y se le ocurrió decirle a su empleado estrella que se encargara de cosas casi imposibles para ocasionar daños al carro y después inflar las facturas. Lo mandó a llamar y le pidió que fuera en el ferry a las islas a traer unas langostas para la fiesta de despedida de doña Stephanie Michelle (así se llamaba la doña, de apenas 19 años) que se va para Miami a hacer un casting para una película con un tal Jeremy. Ojalá y le vaya bien.

¿A qué hora y cuándo salgo, jefe? Ahorita mismo te me vas. Al llegar a La Ceiba te estarán esperando en el ferry y vas a viajar con la Selección de Fútbol, Diego como que se los lleva allá a hacer un microciclo. Aquí está todo, traeme unas 5 cajas de camarones también. El amigo Agapo llegó a su destino y cuando le pasaban las cajas de camarones y langostas, todas se fueron al agua por un resbalón que se dio en un muelle y se le olvidó poner emergencia al carro y también se fue al fondo del mar.

Al regresar apareció todo hecho un desastre y dispuesto a renunciar por tanta picardía, mientras su jefe lo felicitaba, solo se escuchó afuera de la oficina: “Jefe, es que como soy nuevo”.

 

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