miércoles, agosto 17, 2022

Si la visión no es personal ¡no habrá pasión!

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Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones 

En una de mis pláticas con un cliente de una empresa transnacional, siempre solíamos hablar sobre la gente con energía y la gente sin energía. Desde luego que nos referimos a la actitud, pero esto va más allá.

Hay gente que parece que todas las mañanas se desayuna dos baterías de alto voltaje. ¿Las ha visto? Gente que se sabe y se siente cuando llegan. Saludan a todo el mundo con una gran sonrisa, y le dan su molestada al que lo ven apagado.

Esa es gente que parece que el mundo se moviera a un ritmo diferente para ellos, pues suelen aparentar que no hay problema alguno en ellos. Hasta qué claro, uno se vuelve cercano a ellos y descubren que, como todo adulto, los problemas allí están.

Pero siempre andan esos enormes voltios de energía. Que uno sabe que, con ellos, algo bueno va a pasar, o las tareas serán mucho más fáciles, pues ya ve, hasta les llamamos ‘gente pilas’.

Yo los llamo ilusionistas, pues siempre viven de una ilusión. Su mente, su ser se ha programado para tener siempre un porqué y a eso es a lo que le llamamos visión personal.

Todas las empresas tienen su visión. Claro está. Y las vemos en la recepción o en el acceso de su página web. Pero mucha gente no vive esa visión. La lee. Pueda que incluso se la aprenda, pero no la vive, ¿sabe por qué?, porque nunca la bajamos hacia una visión personal.

Los golpes de la vida, los sinsabores, problemas y muchas otras cosas más, nos roban la ilusión de cuando uno era novato. ¿Recuerda su primer sueldo? ¡Uno se sentía rico! Mi primer sueldo jamás lo olvidaré, fue en el trabajo de mis papás y eran exactamente L84.44 semanales.

¡Compré muchas cosas con ese sueldo!, (y obviamente muchas otras no las pagaba pues vivía con ellos), pero uno se ilusiona con cosas. Quiero un jean. Quiero ir al cine. Un carro. Todas esas son, de una u otra manera, fuente de motivación. Pero ese pequeño combustible se nos acaba.

Y a raíz que vemos que nos dura poco la felicidad con lo material, olvidamos tener sueños grandes. Hace poco leía que cuando uno de adulto está desmotivado, es porque no tiene metas que lo desafíen. Que de verdad uno diga ¡Quiero eso!

Cuando uno tiene un “Propósito”, algo mucho más grande que uno, algo que uno sabe tomará años, pero será la persona más feliz del mundo al lograrlo, eso es tener una visión.

¿Ya se vio? Véase con ojos de ilusión. ¿Qué ve en 10 años? ¿En 5, como se ve? Probablemente, su caso es de creer que ya nada le ilusiona. Pero debería intentarlo. Los empresarios exitosos siempre están soñando y en grande.

Por eso trabajan en horario y fuera de horario. Me encantaba un conferencista alemán de una cadena de hoteles que le decía a su gente: “Si me ayudan con mi sueño, yo les ayudaré con el de ustedes”. Y siempre les agradecía por ser parte del sueño de él.

Eso es bajar una visión al nivel personal. Y este me parece, es el eslabón perdido entre muchas empresas y muchos colaboradores que cuando leen o conocen una visión, siente que, efectivamente, es la visión de la empresa, pero no la hace suya.

¡Qué bien por ellos!, dirá alguno. Pero nadie puede alinear un sueño, si primero no tiene uno. Que nada, ni nadie le robe el derecho a ilusionarse. A creer que puede lograr cosas impensadas. ¡Hágalo y vivirá altamente energizado!

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