San Pedro Sula, Honduras
junio 21, 2021 7:23 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

La dicotomía política de buenos y malos

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José Adán Castelar 

Nunca terminé de ver la serie Ozark, en Netflix, porque me cansó, sentí que se ralentizaba y repetía: crímenes, drogas, dinero, conspiraciones, traiciones; lo que noté sorprendido es que ahí todos son malos, casi hasta los niños; los personajes en general exhiben ánimos perversos, avariciosos, vengativos, abyectos. En tiempos tan oscuros la desesperanza y el desánimo marcan el ritmo de la vida.

Si revisamos meticulosos la historia de nuestro país, testimonia que nunca hemos tenido tiempos felices, de prosperidad, de buena convivencia, solo algunos episodios de efímera paz; pero es seguro que los historiadores, sociólogos y psicólogos, marcarán nuestra época como una de las de mayor confrontación, iras, odios, resentimientos… por diferentes razones.

Basta una mirada ligera a las redes sociales, Facebook o Twitter, para descubrir a un tropel diciendo todo lo que se le ocurre: unos insultando a otros, protegidos y envalentonados por el anonimato o la distancia; todos creen tener la razón, y que su muro de internet -casi gratis- les da derecho a atacar, calumniar y destruir a quien sea.

No es que falten razones para estar enojados, indignados y desencantados, pero gastar todas las fuerzas en rencores, hostilidades y abominaciones, puede obstruir la reflexión, el discernimiento, y conducir invariablemente al extremismo; entonces, los caminos de salida parecen imposibles.

Uno de los temas favoritos de discusión y pleito es la política, ahí se dan duro, con todo; tanto, que han reducido a los políticos a la simplicidad de “buenos” y “malos”; desde luego, están los que creen que todos son pésimos, y si fuera por ellos, los mandarían al paredón, o siendo un poco indulgentes, a perpetuidad en una cárcel.

Los políticos conocen esta debilidad por la antonimia, donde todo es claro u oscuro: nada de antónimos graduales, como “templado” entre caliente y frío, o “regular” entre bueno y malo; así que rebajan la campaña simplemente a “honestos” y “delincuentes”, saben que no necesitan propuestas de gobierno, planes audaces para desarrollar el país… eso a quién le importa.

Entonces, la lucha política no va por destacar los atributos personales, si no en extremar las debilidades del oponente, y se sabe que lo más grave es acusar al otro de “narco” o “corrupto”, con razones o no, y si alguien no tiene nada a la vista, pues, a auscultarlo hasta que algo aparezca.

En esta dicotomía de buenos y malos, en la oposición, los que se dicen “honestos”, con Luis Zelaya y Salvador Nasralla, niegan aliarse con los que consideran “delincuentes”, donde está Yani Rosenthal y los seguidores de Xiomara Castro; y estos a su vez los acusan de desequilibrados, traidores, y de facilitar el triunfo al Partido Nacional.

Si esta fuera una serie notaríamos que no todos los personajes son malos, narcos y corruptos, que hay liberales honestos y talentosos, que no todos los Libre son anarquistas y violentos, y que hay nacionalistas decentes y capaces; pero no adivinaríamos el final de temporada en noviembre.

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