San Pedro Sula, Honduras
junio 21, 2021 8:10 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

EL UNICORNIO IDEOLÓGICO: Honduras: los cambios necesarios

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Héctor A. Martínez
sabandres47@yahoo.com 

Estamos enfrascados en el tema de las elecciones internas que nos ha mantenido en vilo desde aquel domingo 14 de marzo. Luego vino lo del juicio en New York y muchos se entusiasmaron con el trabajo que los “gringos” han hecho desde hace algunos años, cuando nosotros ni nos percatábamos de las irregularidades que se sucedían en las alturas del poder político. Es probable que esos mismos que aplaudieron la sentencia, ruegan porque los norteamericanos intervengan en ciertos asuntos para limpiar el desaseado rostro de las instituciones hondureñas, principalmente combatiendo la corrupción institucionalizada que tanto daño le está causando a la economía nacional.

Algunas noticias provenientes de los Estados Unidos dan cuenta que cierto sector del partido Demócrata presiona para que comencemos a trabajar en las reformas institucionales, y convertir el Estado en el eje del desarrollo económico y social, como se pensó allá por los años 50. Sin los cambios necesarios, jamás saldremos adelante y los norteamericanos lo saben perfectamente; no es cuestión de modelos, sino de pragmatismo político, de voluntad y patriotismo, algo muy parecido a la revolución liberal que se produjo en Chile entre los años 70 y 80 del siglo recién pasado. Y hay que comenzar a trabajar en esos cambios institucionales desde hoy.

Por supuesto que los norteamericanos no están muy seguros de cómo se podría hacer esto. Tienen una vaga idea del maquillaje reformista: extender visas de trabajo, militarizar las fronteras, sensibilizar a los pobres mediante la propaganda mediática para quedarse en casa, y otras maniobras que jamás funcionarán. El gobierno de Biden se dio cuenta de que la única manera de evitar el flujo migratorio desde estas tierras es que la economía florezca, que se abran las oportunidades de trabajo, que se facilite el emprendimiento -a través de trámites rápidos y eficientes-, y que se respeten las reglas del mercado. Solo que existe un problema: para llevar a cabo estas reformas es necesario cambiar el juego político; que el próximo gobierno comience a dar muestras de honradez y austeridad, comprometiéndose a bajar los niveles de corrupción en las instituciones que ahora se encuentran bajo la mira de la opinión pública.

Recordemos que, según las encuestas de Latinobarómetro Corporation (2018), a excepción de las iglesias, las instituciones hondureñas no gozan de la confianza de la mayoría de los ciudadanos. Eso nos lleva a echar la mirada a los mecanismos electorales y a los mismos partidos políticos que deberán pasar -obligatoriamente-, por el tamiz de las reformas en el menor plazo posible. Pero ese trabajo deberá ser potestad de los líderes hondureños, acompañados, desde luego, por los emisarios de la administración Biden.

El problema es más grande de lo que creen los funcionarios norteamericanos porque, desde este momento deberán emprender acciones concretas con los candidatos a la presidencia de la República, mientras se coordina una propuesta desde el sector privado para mejorar la situación de la economía nacional. Hay que recordarles a los norteamericanos que las reformas institucionales tienen buenos efectos en sociedades como las de ellos donde las reglas son bien claras y la actuación moral de los funcionarios es de muy buena calidad, hablando en términos de servicios y de justicia. Los sociólogos norteamericanos le denominan a ese sistema “funcional-estructural” porque se concibe como un todo orgánico que debe operar al cien por ciento, y la disfuncionalidad de algunas de sus partes se corrige inmediatamente. Los actos de corrupción son excepcionales y no la regla como en el caso nuestro.

La solución a nuestros problemas no radica en ningún candidato político, ni en las instituciones electorales sino en la conjunción de fuerzas y voluntades gremiales, en la capacidad de negociación de los líderes nacionales, que tengan muy en claro el panorama gris que se desataría si no emprendemos los cambios profundos a partir de este momento.

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