San Pedro Sula, Honduras
mayo 13, 2021 12:58 PM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

SIN RODEOS: Iniciar una carrera política siendo mayor

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Edgardo Rodríguez
Politólogo y periodista 

Nunca se es demasiado viejo o mayor para aprender, este es un sabio dicho popular. Recuerdo que, cuando estaba en primero de bachillerato, en la nocturna, tuve una compañera de clases que tenía más de setenta años, era admirable verla, lamentablemente se retiró, no sé si después continuaría estudiando. También en las universidades se suele encontrar personas de la tercera edad, iniciando sus estudios superiores, eso es algo plausible. Cuando se tienen deseos de emprender un nuevo reto en la vida, la edad no debe detenernos, por ejemplo, iniciar un negocio, emigrar, capacitarnos para cambiar de actividad profesional o artesanal, aprender a ejecutar un instrumento musical, incluso, para amar no hay edad.

Hablando del campo político, allí uno puede ingresar siendo joven, adulto o incluso adulto mayor, no existe un límite de edad para participar activamente en un partido político. En Honduras, por la composición de su base demográfica, los mandos medios y superiores de los partidos descansan principalmente en adultos, muchos de ellos profesionales de distintas ramas y la base de los mismos son personas jóvenes, que son los que le imprimen el entusiasmo y la energía que esta actividad requiere, especialmente en épocas de campaña.

Aunque existen excepciones, normalmente se ingresa a la política siendo joven, desde una fresca edad se parte haciendo carrera, desde abajo, en el duro trabajo del activista, donde se hace el llamado “trabajo de carpintería” que es tan necesario. Pegar afiches, acudir a concentraciones, reclutar más gente para la causa política, recaudar fondos y ser parte de estructuras de base, son algunas de las tareas rutinarias que la militancia efectúa y que con el paso del tiempo, poco a poco, van formando al que en el futuro será el nuevo líder, que ocupará mandos intermedios o incluso puede llegar hasta la cima de su partido, ello depende de sus capacidades como líder, de los apoyos que tenga, del tiempo que le destine a esta actividad y en muchas ocasiones también el dinero que se tenga juega un papel importante, aunque no decisivo, en la carrera política. A todos esos recursos personales y familiares que posee un militante político es a lo que en la politología se le conoce como capital político.

Ahora bien, hay algunas personas, no muchas, por cierto, que, por su capital social, es decir, por su formación profesional, trayectoria de vida, su círculo de amistades, su posición social y su dinero, pueden iniciar una carrera política saltándose los largos años de militancia que normalmente le toma a la mayoría de los miembros de los partidos. Es decir, hay ciertos individuos que por los recursos que poseen inician una carrera política ya mayores y se posicionan en las altas esferas de los partidos políticos y no hacen méritos para aspirar a las máximas posiciones del gobierno.

Recientemente lo vimos en los Estados Unidos, con el ex presidente Donald Trump, nunca fue senador ni congresista, como se estila en ese país, para desde allí saltar a una candidatura presidencial. Trump se obvió toda la carrera política por ser multimillonario y por ser una figura mediática altamente conocida por el pueblo norteamericano. El no haber tenido una carrera política fue uno de los factores que provocó que Trump se comportara tan desenfadado con el mundo político, porque en el fondo él no es de ese campo, no se sentía cómodo con los políticos, ni con la política.

Entrar a la política, es decir, iniciar una carrera política siendo mayor de edad es un riesgo, porque se parte sin experiencia de vida en el ámbito político, por muy inteligente que sea una persona desconoce el “abc” de ese mundo tan complejo. Cuando alguien entra mayorcito a la política, quiérase o no, es un extraño en ese espacio, le cuesta mucho adaptarse, de allí provienen los fracasos, o la forma errática en la que se suelen comportar, cuando llegan a las máximas posiciones, si es que lo logran, como Trump. Hay muchos ejemplos que demuestran que ingresar a la política como “outsiders” y siendo mayor de edad es una combinación perfecta para el desastre.

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