San Pedro Sula, Honduras
junio 21, 2021 6:55 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

EL UNICORNIO IDEOLÓGICO: El mundo del trabajo cambió para siempre

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Héctor A. Martínez 
sabandres47@yahoo.com 

El mundo ha cambiado radicalmente tras la aparición del Covid-19, y aunque la mayoría de las personas no lo acepte, eso que llamamos con bastante optimismo como “normalidad”, no volverá a ser posible en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, principalmente en el mundo de las organizaciones y el trabajo.

El primer impacto negativo que nos trajo la pandemia es la baja productividad como producto de la disminución en la oferta y la demanda de bienes y servicios. El resultado ha sido, por tanto, un desempleo galopante, pocas veces visto en la historia, quizá desde los días de la Gran Depresión del 29. Ante la falta de un salario regular, millones de personas se han visto obligadas a desarrollar habilidades que se encontraban escondidas, ofreciendo servicios domésticos y productos artesanales en sus propias comunidades para generar el ingreso que les permita vivir dignamente.

Sin embargo, a pesar del “shock” productivo, las empresas han acudido al recorte de personal y a implementar mejoras incrementales para bajar los costos en los procesos. Si lo vemos con la frialdad de los negocios, esto no tendría nada de extraño en otros tiempos. De hecho, esas fueron las recomendaciones desde los años 90 del siglo recién pasado cuando se aplicaron los modelos de la reingeniería y los sistemas de calidad total bajo el lema “Hacer más con menos” o “Lo que el cliente pida”. En tiempos de crisis económicas como la del 2008, muchas empresas se vieron obligadas a implementar estrategias con el fin de abaratar el costo por unidad producida con el fin de hacerle frente a la crisis, generando más utilidades y utilizando menos recursos. Hoy en día, la gran pregunta de los empresarios deberá ser la misma que planteaba Peter Drucker en los años 90: ¿Qué hacer para prepararnos frente a la adversidad de los tiempos?

Es casi seguro que la mayoría de las personas no volverán a sus antiguos empleos ni volverán a ser contratados por otras empresas, aunque esto no será exclusividad del sector productivo. En el Estado también sucederá lo mismo. Aparte de los operarios que seguirán haciendo acto de presencia en las fábricas, la gestión administrativa se verá reducida a unos pocos “managers” porque no habrá necesidad de tantas cabezas haciendo el trabajo que un par de ellos puede llevar a cabo sin problemas. La reducción del personal supernumerario y el trabajo en casa están ahorrando millones de dólares a las empresas por conceptos de facturación de energía, agua y alquileres. Para los empleados, el confinamiento representa una significativa disminución en los costos de transporte, gastos por alimentación en el trabajo y reducción de riesgos por inseguridad en las calles. Si ese fuese el caso -como seguramente lo será por cuestiones de supervivencia-, habrá que replantear todo el sistema de puestos y salarios y las mediciones de productividad en consonancia con el objetivo de negocio de las empresas. Así, muchas áreas de las tradicionales, jerárquicas y burocráticas ya no tienen sentido funcional y se han convertido en verdaderos centros de costos, aunque la mayoría de los empresarios se aferran a ellas porque creen que la clase directiva sigue siendo más importante que los puestos operativos. Al contrario: el nuevo foco administrativo deberá estar centrado en aquellos que participan directamente en los procesos, los que construyen y diseñan, los que ensamblan y los que se enfrentan directamente con los clientes.

Revisemos el impacto de todo esto: cambios en las formas de vender, modificaciones en los sistemas administrativos, transformaciones en las estructuras organizacionales, y hasta cambios en las escuelas de negocios donde aún se sigue hablando en términos tradicionales. En esta misión trascendental de transformación empresarial, el papel del Estado deberá ser de suma importancia, siendo apoyo y no estorbo, porque nada puede hacerse sin el respectivo amparo legal para no crear desmanes que atenten contra los derechos de los trabajadores.

Así las cosas, hay toda una tarea por delante que deberá hacerse en este preciso momento para poder enfrentar la nueva amenaza de la pandemia.

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