San Pedro Sula, Honduras
mayo 13, 2021 10:41 PM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

Guayo Galeano

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Elmer Manuel Pavón 

La historia de Honduras y, específicamente de La Lima, cuenta con este personaje: Eduardo Galeano, nacido en Erandique, Lempira, se le dio un cheque en blanco para dirigir la Comandancia de Armas de La Lima en los años treinta, cuarenta y cincuenta, del siglo pasado, cuando el país estaba bajo la dictadura de Tiburcio Carías Andino y en el mandato de Juan Manuel Gálvez.

Manejó con mano de hierro ese puesto, ciertas cosas son contradictorias en su forma de actuar; a la par de actuar con crueldad en muchas cosas, era seguidor de la Virgen de Suyapa, religioso, amante de los niños, de la música clásica, fuerte aportante del equipo Hibueras, es por ello que es tarea de siquiatras y de los profesionales de la psicología analizar esta personalidad.

En su gestión de mano de hierro se rodeó de personas que cumplían al pie de la letra sus órdenes, y mencionamos a continuación algunos: Peñón, Osorio, Riverita, Durán, Gavarrete, Alas, Tablada, Rosales, Folgar. Casi todos aplicaban la operación limpieza.

En una ocasión puso a pelar como fieras a dos mujeres: Santos conocida como “Santona” y a Rubenia; cansado Galeano de las peleas verbales de ambas en el mercado y de las quejas de las dos ante él.

Una vez que concluyó la pelea, dijo con su voz de muchachita: “Así se hace justicia en este pueblo hijos de p…, justicia que el cónsul de EE.UU. propone, la United Fruit paga, Carías ordena y “Guayo” la aplica.

Durante los primeros días de febrero, previos al día de la Virgen de Suyapa, y como homenaje a ella, se ponía a reventar cohetes, regalaba aguardiente y rapadura de dulce. Ponía a la Marimba América India, de su propiedad, a cantarle a la Virgen de Suyapa, varias veces al día.

Le gustaba que la marimba le tocara El Danubio Azul, Cuentos de los Bosques de Viena. Admiró a Mussolini y a Hitler.

Cuando llovía y había lodo cerca de donde vivía, le gustaba lanzar monedas al aire para que los cipotes se revolcaran en el lodo tratando de agarrar las monedas, era feliz viendo ese show montado por él.

Durante la huelga de 1954, siempre estuvo a favor de la patronal y, en una ocasión, por instrucciones suyas, se masacró a un grupo de trabajadores que se metieron a una milpa a buscar comida para los huelguistas.

Durante esta huelga, impuso el toque de queda a partir de las diez de la noche; se iba en su motocarro a los campos bananeros a buscar lo que denominaba comunistas, muchos que se capturaron nunca los volvieron a ver. Los trabajadores temblaban cuando escuchaban durante la noche en los campos bananeros su motocarro.

La mujer que le gustaba ya fuera soltera, casada o comprometida, lograba lo que quería de ella. A veces entre sus estrategias que utilizaba era capturar y torturar al marido.

En La Lima no existía el color rojo, insigne en el Partido Liberal, era prohibido pintar casa de rojo, vestirse de ese color, darle vivas al partido contrincante era fatal, muchas pagaron con su vida.

En una ocasión llego el Vida a jugar contra el Hibueras, el uniforme de los ceibeños siempre ha sido el rojo, lo obligaron a usar otro.

En Puerto Cortés, en una ocasión, la fuerza de seguridad golpeó salvajemente a un ciudadano de nombre Tobías Arzú, de la raza negra, su amigo Cantarisio Arzú se llenó de cólera y dijo que armaría una revolución para terminar contra los abusos en contra de su raza.

Para comprar armas, Cantarisio planificó asaltar el carro pagador de la compañía bananera, que llegaba al puerto. Mala suerte, el vehículo iba custodiado por gente de Guayo Galeano, cuando la gente de Cantarisio entra en acción, son tiroteados y solo el gestor intelectual del atraco sobrevive.

Los ladrones y violadores los ponía a cavar su propia tumba, muchos de ellos hoy descansan en la parte de atrás de donde es hoy la Municipalidad de La Lima.

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