San Pedro Sula, Honduras
junio 21, 2021 8:00 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

EL UNICORNIO IDEOLÓGICO: Entre mercado libre y proteccionismo está la cosa

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Héctor A. Martínez 
sabandres47@yahoo.com  

A ver si nos entendemos: un capitalista es un empresario que quiere hacer negocios por medio de productos o servicios que resultan ser de utilidad para otras personas que están dispuestas a pagar para obtenerlos. Un capitalista es la persona que dispone, como decía Marx, del capital para invertir y que, junto a la tierra, maquinaria e instalaciones, constituyen los llamados medios de producción. Aunque, a decir verdad, las cosas ya no son como en los tiempos del barbudo de Tréveris. Hoy en día se puede prescindir de algunos de ellos: Nike, por ejemplo, no necesita de los últimos tres factores: le basta con ofrecer contratos a cientos de maquiladores alrededor del mundo para que elaboren sus productos.

La historia es esta: un empresario hondureño pretende comprar las vacunas de manera directa a los fabricantes extranjeros con el objetivo de traerlas para Honduras. Su argumento es que, mientras haya personas dispuestas a adquirirlas, la cobertura de inmunización se lograría más rápido en el país, en vista de la lentitud y la ineficacia demostrada por el gobierno hondureño durante la pandemia. Según este empresario, los contagios disminuirían progresivamente, bajando la curva de infección, logrando salvar vidas preciosas, que es, al fin y al cabo, el objetivo final de las inmunizaciones colectivas.

Nuestro empresario se sienta en un foro televisivo matutino, con dos representantes del gobierno, y tras la exposición de su buena intención, los funcionarios de salud le responden que no existe ningún problema para importarla; que la ley no le impide hacerlo, siempre y cuando cumpla con los estándares sanitarios y requisitos de importación del producto. A partir de ese momento, el empresario y el moderador del foro tienen claro que el camino está allanado para los importadores privados. Aunque la postura de los miembros del gobierno es media vacilante, como es natural en los discursos de los funcionarios estatales, estos aseguran que no existen impedimentos para quienes quieran realizar el negocio de manera lícita. Buena noticia.

Pero ¿Qué creen? Casi al final del programa se recibe un mensaje de un alto directivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), desautorizando al empresario visionario, asegurando que solo el Estado tiene la potestad de obtener y distribuir la vacuna del Covid-19. No sin cierta confusión, el director del programa sentenció las pretensiones del empresario con estas palabras: “Esto le pone la tapa al pomo”.

Dos cosas al respecto que termina de confirmar lo que los pensadores del liberalismo económico como Hayek o Ludwig von Mises afirman: primero, que no todos los empresarios son partidarios del libre mercado, y segundo, que en el gobierno se dieron cuenta que el mercado es el mejor agente que asigna los recursos. Ser “empresa privada” no es sinónimo de liberalismo económico o de libre mercado, y esta sentencia tiene tremendas repercusiones políticas e ideológicas, porque la gente tiende a confundir el capitalismo de amigos con el verdadero capitalismo, que es la esencia del liberalismo económico. Puede existir una poderosa organización empresarial en un país, sin profesar devoción por la libre competencia, pues para ciertos grupos, el mejor negocio no radica en la oferta y en la demanda llevada a cabo entre agentes que compiten sanamente entre sí, sino en aquellos mercados protegidos el Estado. Ese proteccionismo es que le hace daño a la economía nacional porque desalienta la inversión extranjera e impide la creación de empleos.

Cuando un gobierno pretende, con buenas intenciones, ofrecer productos y servicios, se da cuenta de que es mejor que los privados se encarguen del asunto, porque los negocios son exclusivos para los verdaderos capitalistas y no para los políticos. Hace bien nuestro gobierno en permitir que los empresarios puedan traer la vacuna, porque finalmente entendieron cómo funciona el mercado. Quienes no han entendido el asunto son aquellos empresarios que siguen gozando de los privilegios estatales y ven en el Estado el mejor medio para hacer negocios.

 

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