San Pedro Sula, Honduras
junio 21, 2021 8:16 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

CUADRANDO EL CÍRCULO: Recuperar lo perdido

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Herbert Rivera Cáceres
herbertriveca@gmail.com 

¿Podrá recuperarse lo perdido?, es una interrogante para el debate; algunos dirán que sí y otros no, personalmente coincido con éstos últimos: lo ido pretérito es, fue, es historia, lo demás por venir o llegar, por muy parecido o casi igual que sea solo será una similitud, nunca igual.

Abro este espacio de opinión, por ende, subjetivo, al conocer la vuelta a la escolaridad o de regresar a clases después de un año para el olvido y perdido para nuestros hijos pues poco les enseñaron y casi nada aprendieron.

No obstante, debo reconocer el esfuerzo individual de educadores de excepción, seguramente haya varios, ojalá sean muchos, pero solo sé de maestros como mi hermana Glenda Azucena siempre obsesionada en su apostolado de educar, y mi excompañero colegial Obed Orellana, quien aún gestiona colaboraciones y aportes de amigos para comprarles celulares y cuadernos a alumnos suyos de escasos recursos y que ya cuentan con esos aparatos para recibir las clases virtuales. De eso, el maestro amigo ya dio la obligada y pública rendición de cuentas.

Cierto es también que muchos niños no aprendieron no porque no quisieran, sino porque no recibieron el apoyo obligado que deben tener en sus hogares, o porque deben lidiar con padres displicentes o apáticos en su deber de respaldar la educación de su prole, o más trágico aún, porque no tuvieron ni tienen dinero para pagar el proceso de enseñanza escolar a sus vástagos. A medida que avanza el segundo año de la pandemia por COVID-19, es fundamental priorizar esfuerzos para regresar a la educación presencial en las mejores condiciones posibles de seguridad en todas las escuelas del país.

Esos centros escolares nunca debieron cerrarse y en caso de necesidad de confinarse o volver al obligado encierro, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomienda que las escuelas sean lo último en cerrar y lo primero en abrir.

No es desconocido, que el impacto de cerrar las escuelas ha sido devastador afectando el aprendizaje, la protección y el bienestar de los niños, y la evidencia muestra que son los más pobres o vulnerables quienes sufren las peores consecuencias.

Una de tantas consecuencias en la salud de los escolares, en Honduras como en muchos países, ha sido el impacto emocional, a lo que se agregan cambios en los hábitos de sueño y alimentación en los más pequeños, y angustia y depresión en los mayores. Así las cosas, la escuela más allá de su función primaria en el aprendizaje, tiene un rol esencial en el bienestar integral de los niños, de ahí que debió gestionarse mejor su cierre el año pasado por efectos de la pandemia de coronavirus.

Ahora, un año después, se ha producido el esperanzador retorno a clases y con eso hay muchos niños alegres por dicho acontecimiento y otros adormecidos todavía por la acostumbrada virtualidad casera en el caso de quienes pueden acceder a la ‘digitalidad’ computarizada, que en el pasado era un privilegio y que en el presente es una necesidad aún insatisfecha en miles de escolares pobres.

Se recomienda entonces observar principios de seguridad para facilitar el regreso de los escolares en condiciones de mayor vulnerabilidad; de aprendizaje y bienestar considerando necesidades educativas y de revinculación; de fortalecimiento de las escuelas, potenciando modalidades que alternen entre la educación presencial y a distancia, sostiene Unicef.

Ha sido a medias el regreso a las aulas y eso es algo bueno, pero igual es mala la persistencia de dudas por resolver pues continúan las restricciones de movilidad.

Adicionalmente sigue habiendo poco o nulo acceso a un aparato que posibilite ingerir y digerir el pan del saber virtualmente impartido por los maestros. Por supuesto, abundan las quejas del gremio docente insistente siempre en sus reclamos al gobierno, en su habitual pugilato de todos los años, y ahora enfrentados por la exigencia de favorecer la presencialidad en las escuelas, así sea de manera interrumpida o en días intercalados.

La necesidad de retomar las clases, a pesar de los riesgos y amenazas que eso implica, parte del hecho que el país no podía perder un año más sin clases, hacerlo hubiese sido funesto para los escolares.

La situación, no obstante, sigue siendo complicada pues menos de la mitad de los hogares hondureños cuenta con acceso fijo a Internet de buena calidad, y 1 de cada 2 no cuenta con una computadora disponible para usos educativos.

Datos oficiales añaden que cerca de un millón de matriculados en marzo de 2020 en algún nivel de la educación obligatoria mantuvo bajo o nulo intercambio con su escuela, lo que coloca en severo riesgo su continuidad escolar.

Con este panorama gris, casi negro, se considera prioritario volver a las aulas de forma segura y planificada, poniendo en marcha sistemas de alternancia, grupos reducidos y el uso de distintos espacios públicos y escolares. Para esa funcionalidad de las escuelas es clave fortalecer el uso pedagógico de nuevas y viejas tecnologías; asegurar el acceso al agua y mecanismos de higiene y desinfección.

No solo es indispensable dotar de computadoras o tabletas a algunos escolares, sino a todos; también es imprescindible ampliar la conectividad y distribución de equipamiento; y además fortalecer las condiciones de trabajo de los educadores pues Honduras atravesó una crisis educativa que lamentablemente ha dejado efectos por muchos años. Recuperar el tiempo perdido es una ilusión, algo no factible, así es concluyente aseverar que el tiempo ido, ido es y no se puede recuperar, lo que sí se puede hacer es cambiar el enfoque y afinarlo, hacer ajustes, redoblar esfuerzos, optimizar todos los recursos y echar mano de la creatividad para alcanzar los objetivos que se tenían antes de la contingencia viral.

De esa forma, cuando las circunstancias son extraordinarias y muchas veces ajenas al control, como las actuales, no queda más que actuar rápido y en la respuesta ser audaces.

El emprendedor estadounidense Freddie Figgers, afroamericano que fuera abandonado recién nacido, instruido por sus padres adoptivos para salir adelante a pesar de las adversidades creó una empresa millonaria y acuñó la frase: “No dejes que tus circunstancias definan quién eres; dale a otras personas oportunidades”.

Quizás así, dando más opciones a los niños y si el esfuerzo iniciado para recuperar la escolaridad tiene resultados positivos, talvez la cátedra aún no esté del todo perdida y nuestros hijos tengan aún alguna enseñanza que aprender y algún conocimiento por recuperar.

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