San Pedro Sula, Honduras
junio 21, 2021 6:24 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

La insolidaridad de colarse en la fila

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José Adán Castelar

Temíamos que pasara y pasó. Con la llegada de las primeras vacunas varios listos se saltaron la fila y se vacunaron cuando no les correspondía, y esa acción insolidaria ha dejado desprotegidos a varios médicos, enfermeras y auxiliares que arriesgan todo lidiando a diario con el virus para salvar a otros.

Desde el principio supimos que estas primeras cinco mil vacunas -donadas por Israel- servirían para buscar la inmunización del personal sanitario que atiende en los centros de triaje, hasta donde llegan los desesperados ciudadanos con síntomas o sospechas de haberse contagiado, y es -por definición- el lugar de mayor riesgo para enfermarse.

También se utilizaría este primer fármaco para proteger a los profesionales que en los hospitales atienden los casos de COVID-19, particularmente en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), donde la enfermedad se pone desastrosa y las vidas dependen de la atención médica tenaz y la respuesta física del paciente.

Pero no; aparecieron políticos, sindicalistas y algún personal de confianza e influencias y consiguieron que les aplicaran la vacuna; incluso se vacunaron algunos médicos que estaban de vacaciones, y otros que no atienden en lo que llaman primera línea, en el frente de batalla que se ha formado contra el virus.

Ya lo habíamos visto en otros países -tremendos escándalos-, por ejemplo, en Perú derivó en una crisis política cuando se supo que, en noviembre, el entonces presidente de la nación, Martín Vizcarra, su esposa y varios funcionarios, recibieron en secreto la vacuna china de Sinopharm; renunciaron también el ministro de Salud y la canciller.

En Argentina no solo renunció el ministro de Salud Ginés González, también lo han acusado en tribunales por permitir lo que llaman “vacunatorio VIP”, una lista que benefició a funcionarios, a sus familiares, a amigos del poder y empresarios, con la vacuna rusa Sputnik V.

Algo parecido ocurrió en España, más de 50 altos funcionarios y algunos de sus familiares se colaron en la fila para vacunarse, y sumaron a la privilegiada lista a sacerdotes, militares, y hasta fiscales; de los señalados, diez ya renunciaron a sus cargos.

Las vacunas que llegaron de Israel no alcanzan ni para todo el personal sanitario, porque ya sabemos que requiere dos dosis, así que la cobertura se reduce a la mitad, y los directores de los hospitales donde se asignó la aplicación tuvieron que cuidar la selección de los beneficiados.

El Ministerio de Salud tendrá que hacer una investigación y dejar un precedente, una impronta con sanciones, porque si ha ocurrido ahora con estas pocas, que además era fácil darle seguimiento, cuando llegue el resto a finales de este mes los abusos podrían multiplicarse y crear otra crisis.

El derecho es igual para todos, pero la situación obliga a establecer prioridades: los sanitarios, los mayores de edad, los enfermos crónicos, y así los de mayor riesgo. Igual, los últimos también se beneficiarán, porque al avanzar la vacunación el riesgo disminuye en forma general, hasta alcanzar eso que llaman la inmunidad de rebaño.

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