San Pedro Sula, Honduras
julio 30, 2021 9:45 PM

Publicidad

CLIMA SAN PEDRO SULA

SIN RODEOS: La COVID-19 y la conducta extremista de los hondureños

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram

Compartir

Edgardo Rodríguez
Politólogo y periodista

Definitivamente, los hondureños tenemos ciertos rasgos culturales y de conducta social muy peculiar, que nos diferencias de los países vecinos. Uno de ellos es cierta conducta extremista, cuando se trata de opiniones o toma de decisiones de asuntos de interés público, no sabemos guardar el equilibrio, sino que tendemos a irnos a los extremos. Por ejemplo, en el fútbol, si un entrenador tiene una mala racha perdedora, en dos o tres partidos, de inmediato se alzan las voces para que lo destituyan. Otro ejemplo es cuando, hace años atrás, se propuso aprobar el hoy no circula para vehículos, por la oposición de los transportistas finalmente esa medida no se tomó y tampoco se tomaron acciones paliativas, no se hizo nada. Aquí las cosas son blanco o negro, no hay matices, esta es una inmensa insensatez colectiva.

Con las medidas para prevenir y contener la propagación de la COVID-19 sucede algo similar. Con la llegada de la segunda ola de contagios por la época de huracanes y después las celebraciones de fin de año, se han alzado voces pidiendo que el Gobierno decrete nuevamente el confinamiento, tal como se efectuó al inicio de la pandemia. Los sectores productivos y comerciales lógicamente se oponen al cierre por la catástrofe económica que ello representaría. Aquí aparece nuevamente esa nociva conducta colectiva extremista, en la que también caen las autoridades. Es decir, las alternativas solo son dos: cerrar nuevamente la economía o que siga abierta, no hay puntos intermedios.

El extremismo de los hondureños hace mucho daño a la sociedad. No se trata de cerrar nuevamente la economía y terminar de destruirla, ni de seguir igual y ver que aumenten los contagios del mortal virus. El Gobierno no debe caer en la trampa extremista, debe revisar un abanico de opciones que sí existen, alternativas intermedias, que por una parte permitan que la economía continúe reactivándose, pero por la otra, acciones firmes que prevengan o contenga el aumento de contagios, por parte de ciudadanos que testarudamente se niegan a observar las medidas de prevención recomendadas por los sanitarios.

Hay acciones que no se han realizado y que desde el año pasado las señalamos en esta columna. Para el caso, en los mercados y áreas de intenso comercio de Tegucigalpa y San Pedro Sula, se debe desplegar de forma permanente vigilancia y control militar y policial, aquí no se puede dejar a la gente a su libre albedrío, hay que obligar a los ciudadanos necios a que respeten las medidas de bioseguridad y distanciamiento. Se decretó el uso obligatorio de las mascarillas, pero no se cumple, especialmente en las ciudades del interior del país, las de mediano y pequeño tamaño, la gente sale a las calles como si nada. Lamentablemente a los hondureños nos gustan las cosas a la fuerza.

Para no caer en extremismos el Gobierno debería inmediatamente limitar o regular la forma de efectuar las concentraciones políticas, religiosas o de cualquier índole, donde participen más de 50 personas. Estamos en emergencia y las campañas políticas no pueden realizarse como en tiempos normales. Nadie se va a oponer a esta medida y los precandidatos deben mostrar su solidaridad y sensibilidad para con la gente. Ya un precandidato presidencial del Partido Libre anuncio que reducirá a menos del 50% las concentraciones que tenía planificadas e intensificará su trabajo a través de redes sociales y medios de comunicación.

A esto nos referimos cuando señalamos que no es necesario irnos a los extremos de cerrar la economía nuevamente, pero sí es urgente que de manera inteligente y con la presencia militar y policial se imponga una estricta vigilancia en los sitios de las ciudades donde ya se sabe que existe concentración de población durante el día. Durante al menos un mes, en los fines de semana, debe limitarse la circulación en todo el país, no solo en los cuatro departamentos en los que acaba de aprobarse dicha medida. Esa estrategia reduciría un poco el contacto físico y no afectaría de manera importante a la industria ni al comercio, ya que son días de descanso y la actividad laboral es muy baja. Alentamos pues a las autoridades a ser más creativas y a tomar más acciones firmes de contención pero que no impliquen golpear más la ya endeble economía nacional.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Compartir

Publicidad EP

Recientes

Publicidad EP

Publicidad EP