San Pedro Sula, Honduras
marzo 5, 2021 4:01 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

CUADRANDO EL CÍRCULO: Emigrar: la pesadilla detrás del “sueño”

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Herbert Rivera Cáceres
herbertriveca@gmail.com

Las imágenes, casi todas dolorosas, de una multitud de connacionales que abandonan su tierra para buscar en la ajena un dizque “sueño”, que muy seguramente en la mayoría de los casos se convierte en pesadilla y a veces en tragedia, sin duda nos ha conmovido a casi todos, menos al poder.

Ese drama protagonizado por miles nos estrujó el alma y nos inundó la pupila hasta desbordarse en llanto.

Es, ha sido y seguirá siendo, la puesta en escena mediática de la tragedia de los “chuñas, descalzos y descamisados”, indigentes siempre de la gestión pública, eternamente huérfanos del ejercicio del poder del cual son siempre víctimas, títeres o marionetas en campañas electorales.

Por supuesto que ha sido aleccionador ver, especialmente a niños y sus madres, e incluso gente de la tercera, protagonizar un drama que cada vez es más frecuente, numeroso y que pone en precario la estabilidad de países gobernados por minorías de ricos de todos los partidos, ideologías y colores, empecinados en enriquecerse aún más con los recursos públicos en detrimento o a costa de los más pobres, que son siempre la mayoría.

Muchas causas se pueden argumentar detrás del fenómeno mundial de la migración, que es considerado un derecho humano y que en consecuencia obliga a los gobernantes a actuar por inercia en la protección de la vida de quienes emigran, y no hacerse los sordos, ciegos y mudos como aquí en Honduras, y no apalearlos como ocurrió allá en Guatemala.

Por supuesto que se entiende que cada país, a través sus autoridades, ejerce la soberanía y actúa para proteger a los suyos y sus bienes cuando se ve amenazado por foráneos o extranjeros y no por vecinos casi en harapos que van de paso en su recorrido por alcanzar una bonanza quimérica que llaman “sueño americano”.

Cómo justificarán ante los suyos, castigados también por altos índices de delincuencia, el uso de centenares de militares, policías y agentes de Migración y, lo más importante, qué argumentos darán a la comunidad internacional expectante también de la saña en los operativos montados que incluyeron a tropa de élite para operaciones en la selva como los “kaibiles” equivalentes a los “tesones” del ejército Hondureño, y que en el caso del conflicto de guerra interna de hace décadas en el vecino país fueron más conocidos por arrasar a fuerza de machete y fuego con comunidades indígenas sobre todo en El Petén.

Fue esa una paliza a una masa humana de heterogéneos coterráneos ensimismados en llegar a un país de emigrantes en donde no por eso son bienvenidos y sí seguramente mal queridos, odiados incluso por muchos arengados por el racista, loco, mentiroso y nefasto que hasta el martes los presidía.

Son los apaleados, seres humanos crucificados por la calamidad y que huyen de la pobreza porque su crueldad los castiga y hace escarnio de ellos y de otros menos avezados o valientes que se quedan, y que para colmo llevan a cuestas el pesado lastre de los efectos ocasionados por la pandemia de coronavirus, dos huracanes apocalípticos, la criminalidad y la corrupción de ahora y de siempre.

Son personas impelidas o empujadas por la necesidad, que perdieron todo, aunque la inequidad cada vez más grande en el país los obligó a tener poco o a no poseer nada. No tienen casa, ni un trabajo o empleo, tampoco ahorros para intentar o arriesgarse en un emprendimiento pues por acá no da para eso pues no se vive y es por fe en Dios que apenas se sobrevive.

Siendo esta una realidad inocultable para todos, entonces no se entienden los esfuerzos del gobierno más empeñado en demonizar las causas de las denominadas caravanas migratorias al señalarlas de estar promovidas, patrocinadas, financiadas e infiltradas por el crimen organizado y por la oposición política, situaciones no descartables y muy posibles de ser ciertas.

No obstante, no sería mejor reorientar esos esfuerzos propagandísticos con el consecuente ahorro del millonario gasto del erario desde el establecimiento más cuestionado de la historia por el quehacer supuestamente corrupto de quienes lo dirigen e integran.

Por qué mejor, en lugar de plantear causas que todos saben, esgrimir excusas y pretextos a cuál más inverosímil y risible, porqué mejor no destinar esos fondos y recursos en la obligada faena de atender a los que se quedan, a los que quieren irse y a quienes regresan en su inconcluso anhelo de emigrar.

Así, con liderazgos de personas íntegras y diligentes podrían crearse las condiciones, sino una para una vida mejor ni feliz al menos digna y así evitar seguir como uno de los países principales exportadores mundiales de emigrantes, peregrinos de lo incierto, nómadas hacía lo ignoto o desconocido.

Pese a la evidente desconfianza y repudio de una buena parte de la población hacia las autoridades, no por ello se debe confiar que los de afuera resolverán los problemas de adentro de las fronteras.

De esa manera, independientemente de quien sea el partido y gobernante de los Estados Unidos no se debe esperar que ahí vayan a haber mayores cambios hacia los emigrantes solo porque desde ayer miércoles un demócrata dirige ese país, baste recordar que en el gobierno de otro demócrata, Obama, es cuando más deportados hubo.

Siendo que cada quien es responsable de las consecuencias de sus actos y también los gobiernos de lo que ocurre en los países, es tarea de éstos mejorar las condiciones de la gente, especialmente la hambrienta y necesitada de todo y eso es vital pues ya se ha visto que el hambre definitivamente es mala consejera.

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