San Pedro Sula, Honduras
julio 30, 2021 8:32 PM

Publicidad

CLIMA SAN PEDRO SULA

SIN RODEOS: La crisis política en Estados Unidos

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram

Compartir

Edgardo Rodríguez
Politólogo y periodista 

Así como nunca nos imaginamos las catastróficas consecuencias de la COVID-19, tampoco habíamos reparado en la grave crisis política y social que se venía gestando y que ha estallado en los Estados Unidos de Norteamérica en los últimos años, pero especialmente en las últimas semanas. Donald Trump no llegó a polarizar a la sociedad norteamericana, esa sociedad desde hace décadas o quizá siglos estaba silenciosamente polarizada. Es una sociedad de alto consumo, alta exclusión social y altísima discriminación racial, estos factores se han exacerbado en los últimos años producto de la irrupción del fenómeno Trump, pero también, por el efecto de masas que provocan las redes sociales y el enorme descontento en amplios sectores de clase media debido a la dislocación cada vez mayor de empresas norteamericanas que emigran a China, en detrimento del bienestar y estilo de vida al que los norteamericanos habían estado acostumbrados en décadas pasadas.

Recordemos siempre que las crisis políticas son la consecuencia de fenómenos en la base de la economía de las sociedades. Desde que China se abrió al capitalismo, especialmente al de Estados Unidos y Europa, allá por los años setenta del siglo pasado, se ha venido produciendo un enfrentamiento, cada vez más grande, entre las grandes empresas monopólicas norteamericanas que han emigrado a China y las que se han quedado produciendo en suelo del Tío Sam. Se produce una especie de competencia desleal entre unas y otras; porque como se sabe es mucho más rentable producir en un país como China, donde la ley y las reglas de producción las impone el Comité Central del Partido Comunista Chino, no así, en Estados Unidos, donde las empresas, por mucho poder que tengan, deben cumplir con las leyes y regulaciones de un país democrático. Estas desigualdades y choques entre los grandes capitales terminaron por encontrar a un político que expresara su molestia y ese político fue Donald Trump.

Esa es la razón de fondo por la cual Trump se enfrentó al “establishment” de Washington, porque fue esa élite política la que silenciosamente, durante décadas, propició esa migración de empresas hacia China, vale decir, que son esas grandes corporaciones las que financian las campañas de congresistas, senadores y presidentes. Estamos, pues, ante una lucha de titanes, de impensables y tremendas consecuencias. En los últimos días apenas hemos visto algunas pequeñas expresiones de esa confrontación, como lo fue la arremetida de las enormes empresas de redes sociales y un sector de los grandes medios de comunicación que han tomado partido a favor de Joe Biden, no porque sean grandes demócratas, sino porque sus enormes intereses económicos no los representa Trump.

Sin lugar a dudas esta crisis política la exacerbó Trump hace dos semanas, al alentar, equivocadamente, a sus seguidores a asaltar el Capitolio, lo que provocó la muerte de cuatro civiles y un policía. Este mal movimiento puso en bandeja de plata el deseo del Partido Demócrata de vengarse de Trump, por ello ya se pasó el primer nivel en las gestiones para aplicarle el juicio político y la separación del cargo del actual mandatario, irónicamente a escasos días de entregar su mandato. Pero, si eso ocurre, será un error aun mayor por parte de los adversarios del mandatario, porque encenderá aún más la llama del odio y la confrontación. Ya el FBI advirtió que hay grupos armados en 50 Estados de la Unión Americana, listos para salir a las calles, como lo hicieron durante meses los negros de “Black Lives Matters”, que causaron caos, destrucción y desorden, pero que hoy ya nadie habla de ello, ni los censura, porque son los ganadores del pasado proceso electoral.

Lo impensable esta sucediente ante nuestros ojos, la gobernabilidad de los Estados Unidos está en peligro, las fuerzas económicas y políticas confrontadas han perdido la sensatez y no es casual, el sector corporativo que pierda esta batalla correrá con grandes pérdidas, más de las que quizá ya han tenido. Así como la guerra de secesión tubo motivaciones económicas, por el enfrentamiento entre la naciente industria capitalista del noreste y el sector agrícola del sur, así también, la actual confrontación en la Unión Americana las tiene. El fantasma del separatismo vuelve a rondar con fuerzas algunos de los Estados, como Texas y California, lo que veremos en los días y meses venideros puede ser la ficción hecha realidad, en el país que hasta hace poco era la potencia económica y militar del planeta, que poco a poco está dejando de serlo.

A manera de cierre déjenme decirles que, en esta batalla política y económica, en Estados Unidos, NO hay buenos ni malos, solo enormes intereses globales.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Compartir

Publicidad EP

Recientes

Publicidad EP

Publicidad EP