San Pedro Sula, Honduras
julio 30, 2021 8:41 PM

Publicidad

CLIMA SAN PEDRO SULA

EL UNICORNIO IDEOLÓGICO: La ayuda que no ayuda

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram

Compartir

Héctor A. Martínez
sabandres47@yahoo.com 

Ninguna ayuda externa resulta suficiente para salvar a una sociedad del atraso y la dependencia económica, como creen los inocentes. Se necesita algo más que regalías y solidaridad para encontrar la senda del desarrollo humano y dejar atrás los tiempos de miseria. De hecho, la ayuda, tal como la concebimos en términos de inyecciones financieras en forma de donaciones, dispensas a pagos de la deuda, préstamos a largo plazo y otras mercedes, no sirven de nada si el país no cuenta con una estrategia de largo plazo para crear la riqueza necesaria, ni con un proyecto para fortalecer el mercado y la promoción del intercambio comercial con otras regiones. En suma, se requiere revolucionar la economía, pero antes, resulta imperativo diseñar nuevas instituciones que brinden un soporte legal al mercado, y eliminar las que únicamente sirven para emplear a los activistas del partido en el poder. Y cuando hablamos de nuevas instituciones nos referimos tanto al sector público como al privado.

Desde luego que estamos sufriendo los embates de una pandemia y de dos huracanes mortales, y la ayuda material de los países amigos y de los organismos multilaterales, resulta indispensable mientras pasa la tragedia. Pero, el lamentable estado en el que se encuentra la infraestructura productiva exige algo más que camiones cargados de alimentos y medicamentos, o inyecciones financieras provenientes del exterior. No es con plata prestada como saldremos adelante, sino, con el esfuerzo puesto en crear nuestras propias condiciones económicas para insertarnos al mercado mundial.

La ayuda externa promocionada por los organismos internacionales no ha tenido los efectos esperados en países pobres como Honduras. De hecho, la Comisión Meltzer del Congreso de los Estados Unidos, encontró que el Banco Mundial había fracasado en el 60 por ciento de los proyectos de ayuda para el desarrollo, y, en este momento, el G-20 está analizando ser más inflexibles con la llamada Iniciativa de Suspensión de la Deuda, por la razón de que nuestros países en lugar de enfocarse en el desarrollo, presentan serios problemas para pagar la deuda externa debido a la caída de los ingresos y al aumento excesivo del gasto público.

Después de casi setenta años de haber entrado a formar parte de los modelos de desarrollo, como el de la CEPAL o del neoliberalismo, no podemos negar que, a pesar de las buenas intenciones de los organismos y países amigos, resulta una imposibilidad salir del atolladero económico a punta de préstamos; al contrario: debemos aceptar que hemos fracasado con solo ver los números de la pobreza, siendo testigos en la calle de lo que esas estadísticas nos dicen con cierta exactitud.

Lo cierto es que el “Big Push” de la ayuda externa, como le llaman, solo ha servido para abultar más la burocracia, estimulando la supeditación de los gobiernos hacia los préstamos, y beneficiando a los cientos de intermediarios que se mueven alrededor de la plata recibida. El otro lado de la moneda nos dice que sin riqueza no podemos transitar por ninguna ruta que conduzca hacia el desarrollo y hacia la democracia. Nuestra única opción es seguir la vía más difícil que existe: la frugalidad en el gasto, la eliminación de los subsidios y la reducción de la burocracia. Ante todo, debemos acelerar el crecimiento por la vía de las reformas al mercado, eliminando los monopolios protegidos por el Estado, y estimulando el emprendimiento para que los individuos puedan hacer negocios sin trabas de ninguna especie. Mientras la aplicación de las reglas del sistema no esté muy clara, es imposible incentivar la competencia, atraer la inversión y aumentar el crecimiento económico.

No existe otra opción, a menos de que alguien nos muestre cuán equivocado estamos; entonces, no nos quedará otra alternativa que aceptar la verdad sin remilgos ni prejuicios.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Compartir

Publicidad EP

Recientes

Publicidad EP

Publicidad EP