San Pedro Sula, Honduras
octubre 28, 2020 11:18 PM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

CONDUCTA INACEPTABLE

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Cuando se quiere, se puede. Esa es la frase que nos de­cían nuestros padres y abue­los cuando teníamos un de­ber pendiente y no teníamos más que dos opciones después de escuchar esa frase –a manera de preámbulo de un cisma familiar- o cumplíamos con ese deber o simplemente nos vendría un castigo ejemplar. Ese deber actualmen­te, por una conducta indiferente de par­te de algunos funcionarios del Gobier­no de la bella Guatemala, es que los de­sechos siguen “alfombrando” la super­ficie de nuestros mares desde la mis­ma barra y delta del río Motagua has­ta las Islas de la Bahía, provocando ya daños irreversibles al ecosistema ma­rino y que repercute no solo en la zona descrita, sino en el resto del planeta, ya que las especies afectadas migran por todos los mares llevando consigo con­taminantes químicos, bacteriológicos, hospitalarios, dándole a la cadena ali­menticia del entorno marino ciertas va­riaciones de repercusiones imposibles de determinar pero que sí serán graví­simas para la raza humana.

En definitiva, a Guatemala no le in­teresa darle solución a esta situación que, por cierto, no está tipificada en los códigos internacionales para poder ser llevados a una corte internacional para dirimir y solucionar esta realidad que debe manejarse con sabiduría para no convertirla en conflicto. Los guatemal­tecos usan el río Motagua como verte­dero de desechos en sus últimos 8 a 10 kilómetros provocando daños incal­culables incluso en sus propios ecosis­temas. Eso da a entender el asunto de la famosa “biobarda”, siendo ésta –su­puestamente- un cedazo gigante que impide el paso de basura, pero cuan­do es desbordado tal dispositivo sim­plemente es como si no hubiese nada.

A estas alturas del partido, con una situación de desastre ambiental –por­que simplemente así lo es, a las cosas se les debe llamar por su nombre- que repercute incluso en los derechos hu­manos de los pobladores y pescadores del litoral atlántico nuestro y que les violentan su derecho a trabajar hon­radamente y no pueden lograr sus fae­nas debido a esta fuente incalificable de contaminación.

Al o existir leyes que tipifiquen ta­les omisiones, el Estado de Honduras deberá amarrarse bien los pantalones e irse por las instancias de tratados de de­rechos humanos, de los cuales es signa­taria y hacer uso de ellos para conjurar de manera definitiva a nuestro herma­no país a comportarse con interés para resolver tal contaminación de manera definitiva y conformar la vigilancia con un compromiso mutuo, para no afec­tar al vecindario. Ya Honduras no de­be comportarse como si fuese una ce­nicienta donde cualquiera abofetea su dignidad. Ya no debe seguirse actuando con esa flojera característica del buró­crata insensible y dejada, se debe actuar con virilidad, con decisión para solucio­nar esta situación, ya que al final hasta los mismos guatemaltecos resultarán enormemente beneficiados. Es allí don­de queremos ver al señor canciller ac­tuando con toda su energía y sapiencia, que demuestre que por algo fue nom­brado en tan alto cargo.

Además de ser un reto para el Go­bierno, también es un reto y aún más grande para la población hondureña, aprendiendo la lección y no contami­nar tampoco nuestras calles, aldeas, ca­seríos, no descombrar, no provocar in­cendios en los bosques, ya que eso ya comenzó a pasarnos la factura, seamos inteligentes y no cometamos esos tipos de torpezas.

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