San Pedro Sula, Honduras
octubre 20, 2020 12:09 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

CUADRANDO EL CÍRCULO: El gozo por el logro ajeno

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Herbert Rivera Cáceres
herbertriveca@gmail.com 

Qué orgullo tan gran­de nacer en Hondu­ras, como lo desea­ran todas las criatu­ras”, tan especial frase -cuya autoría ignoro, aunque la in­dagué- me regodea en mi or­gullo de saberme lenca chor­tí y en la satisfacción plena de sentirme catracho. Recién se celebró el 199 aniversario de una indepen­dencia que no es tal, y que fue la oportuni­dad para algunos de exhibir su hondureñi­dad y de exacerbar el sentimiento patrio, de esconder u ocultar fracasos y de exaltar lo­gros que muchas veces no son tales. Más allá de la anual fiesta cívica y del acendrado amor patrio, siempre hay y habrá hondureños que, sin proponérselo, nada más que por su reali­zación personal han perseverado y esforza­do por concretar sus anhelos. Cuando esos hondureños de excepción han logrado su ta­rea por supuesto debe satisfacerlos, y cuan­do lo he sabido, me gozo, y hoy desde esta co­lumna pretendo honrarlos. Así, recuerdo que hace décadas, literalmente con sus cueros al hombro y con su oficio de talabartero en su impetuosa mocedad, mi amigo “Kike” aban­donó su natal, siempre fresca y eternamente linda Santa Rosa de Copán. Emigraba a la al­dea urbanizada con la fijación de construir­se un futuro mejor. No olvidó pronto su pa­sado ni halló luego su presente y ni tarde su futuro como pretendía, aunque sí, a su Dul­cinea con quien -entre más cuentos y labia campirana que verdades- no tardó en hacer una prole de cuatro que les han dado enor­mes satisfacciones. Destaco aquí, las proezas ajedrecísticas de sus tres engendros varones campeones nacionales y centroamericanos de ajedrez, y el más reciente: Nahún Enrique Gavarrete Gonzáles quien de forma invicta acaba de coronarse campeón en España en donde además obtuvo su grado de Maestro Internacional. Él, a los 12 años se prometió ser el rey de los peones y alfiles del tablero y con esfuerzo lo logró lo cual le permitió par­ticipar también en campeonatos mundiales en Georgia, Azerbaiyán y Noruega. Sus pa­sos con similar éxito han sido seguidos por su hermano menor Joel, igualmente campeón. Me satisfizo entrevistar a ambos para la tele­visión hace unos cinco años, más por la amis­tad con su padre que por la convicción de sus triunfos, lo reconozco, y ahora el tiempo evi­dencia que sus logros no son casualidad sino la confirmación que la perseverancia es fun­damental para alcanzar metas. No obstan­te, por el anonimato pareciera que son esca­sos los jóvenes talentosos que la patria tiene cuando lo cierto es que en muchos hondure­ños el talento y la virtud abunda. Son las cir­cunstancias y la mediocridad mediática las que invisibilizan -por su preferencia comer­cial- al destacar y casi enaltecer lo ordinario, majadero y algunas veces lo procaz y por ello muchos languidecen en el anonimato o con intermitencia apare­cen en la virtualidad digi­tal. A excepción de “mo­les” carentes de talentos artísticos o técnicos y de disciplina táctica, y que por su fuerza y velocidad son destacados por patear pelotas, mucha de esa ju­ventud virtuosa como “el candil de la calle…” ha debido iluminar “la ca­sa ajena” en donde les han vitoreado y aplau­dido sus destrezas. Así, Omar Fuentes o “Ru­de Boy” debió emigrar ilegalmente a los Esta­dos Unidos para mojarse de gloria y premios en la televisión. Antes, en México, otra chica talentosa y guapa: Angie Flores, también con su voz nos hizo cimbrar a muchos en la tele­visión azteca. Por supuesto, no estaré a gusto si no la incluyo, más antes que ellos Génesis André Rivera vio colmado su oficio de escri­tora cuando la editorial chilena Naranja, pu­blicó su libro “Mrs. and Mr. Pranks” del cual ya anunciaron la publicación de su segunda edición internacional. A estos muchachos motivos de orgullo, se unen otros no tan jó­venes, bueno “la juventud es un estado del espíritu no del cuerpo”, como los cantantes Guillermo Anderson, Pilo Tejeda, los escri­tores Julio Escoto, el actor en Hollywood, Jo­sé Zúniga, mientras en el béisbol de las Gran­des Ligas, Mauricio Dubón, literalmente “la rompe” con los Gigantes de San Francisco. Igual orgullo también provocan hombres de ciencia como Sir Salvador Moncada, galar­donado en Europa y reconocido mundial­mente y casi siempre nominado para el Pre­mio Nobel. Más recientemente y por su labor altruista y excelente desempeño en la Medi­cina, el Senado de Francia ha destacado y ga­lardonado al científico y neurólogo hondure­ño Marco Tulio Medina ex decano de la Fa­cultad de Ciencias Médicas, de la UNAH. No son los únicos hondureños que nos enorgu­llecen, disculpas por no mencionar a otros, por olvido o ignorar sus nombres, pero en el esfuerzo constructor de patria igual honra el honrar al personal de salud, logístico y de apoyo que antes y ahora no han hecho una mercancía de la salud. Igual a los maestros que no los prostituye el dinero ni la ideolo­gía e igual a los verdaderos pastores que no se han vuelto mercenarios de la fe. Así escri­bo literalmente al pie del cerro Puca Opala­ca, en la casona de la mamá grande, junto con mis hijas mi mayor orgullo: la casi nonage­naria educadora Blanca Velia Cáceres Sán­chez por cuya cátedra en casi 40 años pasa­ron centenares, la mayoría gente de bien, evi­dencia de haber ejercido con creces su apos­tolado de mentora. Y mientras me inspira su excepcional ejemplo y el esfuerzo de muchos buenos hondureños en la radio escucho a las “Voces Universitarias” con esto tan hermo­so: “Dime donde tú vas a encontrar otro cie­lo que te albergue igual como en Honduras que es mi querida tierra natal”. Para qué más.

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