San Pedro Sula, Honduras
enero 24, 2021 10:21 PM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

CAMINAR

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Es dirigirse a un lugar o me­ta, avanzar hacia tal lugar. Un pueblo que necesita salir de tremendo atolla­dero de carácter secular, necesi­ta entrar en conciencia de saber­se burlado por caudillos que han utilizado el verbo y las impostu­ras desde un boato exhibicionista y, por ende, convincente para una mentalidad con pocos datos, cosa que hoy en día ya no es así puesto que el pueblo hondureño ya no es cándido como antes, es un pueblo que busca alternativas, sin embar­go, falta un ingrediente para poder demoler las estructuras mentales del conformismo: caminar.

La reseña histórica, que es toda una pedagogía, es la apari­ción de Moisés el libertador an­te el faraón procurando la salida del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. El faraón no quería ce­der ni un milímetro y de ahí sur­gen las pestes por la terquedad y la indiferencia ante el llanto de los oprimidos. Cuando salen de Egip­to, deben andar, deben caminar, y el relato nos dice que fueron 40 años y que, a pesar de las penu­rias, nunca les faltó alimento en forma de maná y agua. En al cami­no, posiblemente hubo gente que se quedaba varada en el camino, otros desistieron y posiblemente más de alguno se regresó para se­guir siendo sometido de manera estoica a la injusticia.

Hoy, los hondureños estamos siendo invitados a salir de toda es­ta suerte de calamidades con pro­puestas interesantes para poder avanzar, salir de ese bache que nos tiene las ruedas del progre­so patinando. Existe una suerte de modalidades para el empren­dimiento donde la única manera de salir es apoyando al vecino que pone una venta de ropa, a la seño­ra de la esquina que hace y vende repostería, a solicitar la camisa al sastre que ha puesto su pequeño taller a la vuelta. Si aprendemos a apoyarnos mutuamente, en po­co tiempo salimos indefectible­mente de este círculo vicioso, de esta espiral en descenso que no parece tener fin.

Los recursos ahí están, las fuentes de financiamiento ahí están, solo falta la valentía del emprendedor y el apoyo de la población. Lo que sí es muy ne­cesario para alentar más esas necesarias fuentes de trabajo, es mejorar las condiciones fi­nancieras, fiscales y de seguri­dad ciudadana, así como la me­joría de la capacidad adquisiti­va de la gente que más lo nece­sita y que, dicho sea de paso, son quienes los ponen con sus votos en los puestos que ostentan. So­lo de esa manera se podrán re­ducir las causas estructurales de la pobreza, además de conjurar a los violentos y sobre todo poner atención a los jóvenes dándoles la oportunidad –pero de verdad- de convertirse en empresarios y que posean esa experiencia, ya que sabemos que así nacen las grandes empresas.

Tanto el pueblo como el Go­bierno deben alistar maletas pa­ra emprender ese necesario via­je hacia la prosperidad, con una acción jurídica más radical, apli­cando la ley sin favoritismos y con todo su peso a quienes pre­tendan desvirtuar nuestro siste­ma de vida que, aunque imper­fecto, nos permite la libertad que tanto añoran otros pueblos de la Tierra.

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