San Pedro Sula, Honduras
marzo 5, 2021 4:11 AM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

Seguridad sanitaria mundial: Un llamamiento a la inclusión de Taiwán

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Dr. Chen Shih-chung
Ministro de Salud y Bienestar República de China (Taiwán) 

La amenaza de las enferme­dades infec­ciosas emer­gentes para la salud mundial y la economía, el comercio y el turis­mo no ha disminuido jamás. Debido a la faci­lidad del transporte in­ternacional, las pande­mias pueden extender­se rápidamente por todo el mundo. Entre los ejemplos más destacados figuran la llamada gripe española de 1918, el brote de síndrome respirato­rio agudo severo (SARS) de 2003 y la gripe H1N1 de 2009. Intermitente­mente también han surgido graves epidemias regionales, como el sín­drome respiratorio de Oriente Me­dio (MERS) en 2012, el Ébola en Áfri­ca Occidental en 2014 y el virus Zi­ka en América Central y del Sur en 2016. Hoy en día, una nueva forma de neumonía que surgió por primera vez en Wuhan, China, a finales de 2019 y que desde entonces ha sido clasi­ficada como la enfermedad del co­ronavirus 2019 (COVID-19), ha cau­sado una pandemia mundial. A 8 de abril de 2020, los datos de la Organi­zación Mundial de la Salud muestran que hay 1.35 millones de casos confir­mados de personas que padecen la enfermedad, con 79,235 muertes en 211 países, áreas o territorios. Taiwán no se ha librado de ello.

En los 17 años transcurridos des­de que fue duramente golpeado por el brote de SARS, Taiwán ha estado en un estado de preparación cons­tante ante la amenaza de enferme­dades infecciosas emergentes. Co­mo resultado, cuando el 31 de di­ciembre de 2019 se confirmó por primera vez la información relativa a un nuevo brote de neumonía, ese mismo día Taiwán comenzó a apli­car la cuarentena a bordo de los vue­los directos procedentes de Wuhan. El día 2 de enero de 2020, Taiwán estableció un equipo de respuesta a la enfermedad y el 20 de enero ac­tivó el Centro de Comando Central de Epidemias (CECC, siglas en in­glés) como entidad gubernamental de nivel 3, elevándolo primero al ni­vel 2, y después al nivel 1, el 23 de enero y el 27 de febrero, respecti­vamente. El CECC es capaz de inte­grar eficazmente los recursos de va­rios ministerios y de dedicarse ple­namente a la contención de la epide­mia. A 9 de abril, Taiwán había rea­lizado pruebas a un total de 42,315 perso­nas que mos­traban 380 ca­sos confirma­dos, de los cua­les 54 han si­do autóctonos, 326 importa­dos y cinco fa­llecidos; 80 personas habían sido dadas de alta del hospital después de haber dado resultado negativo. A pesar de su proximidad a China, Taiwán ocu­paba el 123º lugar entre 183 países en lo que respecta a los casos confir­mados por millón de personas. Ello ha demostrado que los agresivos es­fuerzos de Taiwán por controlar la epidemia están dando resultados.

La enfermedad no conoce fron­teras. En respuesta a la amenaza de la epidemia de la COVID-19, Taiwán ha puesto en marcha planes dinámi­cos relativos a medidas de cuaren­tena fronteriza, incluyendo la cua­rentena a bordo, la toma de tempe­ratura, declaraciones de salud y una cuarentena domiciliaria de 14 días para aquellos pasajeros proceden­tes de naciones que hayan sido cla­sificados en el Nivel 3 de Adverten­cia. Además, Taiwán ha estableci­do un sistema electrónico de cua­rentena de entrada, que permite a los pasajeros, mediante un número de teléfono móvil local, rellenar in­formación sanitaria a través del te­léfono móvil. Mediante un mensaje de texto, la persona recibirá un pa­se de declaración de salud. Ello es­tá conectado con el sistema de ges­tión de apoyo a la comunidad, que permite a los organismos guberna­mentales prestar servicios de aten­ción y asistencia médica. El historial de viaje de cada individuo se regis­tra ahora en la tarjeta del Seguro Na­cional de Salud (NHI, siglas en in­glés) para alertar a los médicos de posibles casos y evitar la transmi­sión a la comunidad. En el caso de los que están en cuarentena o aisla­miento en el hogar, el gobierno es­tá trabajando con los operadores de telecomunicaciones para permitir el rastreo por GPS de sus ubicaciones. Los infractores de la cuarentena es­tán sujetos a multas o a la localiza­ción obligatoria de acuerdo con las leyes y reglamentos pertinentes, a fin de evitar la transmisión.

Taiwán también ha aumentado

su capacidad de realizar pruebas de laboratorio, ampliado el alcance de su vigilancia e inspecciones se­gún la evolución de la epidemia de COVID-19, y ha repetido los tests a personas de mayor riesgo que ya ha­bían dado resultados negativos, in­cluidos los pacientes con síntomas de gripe grave, los casos comunita­rios con infecciones de las vías res­piratorias superiores que ya estaban siendo vigilados y los casos en gru­po de infecciones de las vías respi­ratorias superiores, para identificar así los casos sospechosos y realizar el tratamiento en salas de aislamien­to. Mientras tanto, Taiwán ha desig­nado 50 hospitales y centros médi­cos regionales y 167 clínicas y hos­pitales públicos para crear un sis­tema escalonado de pruebas. Estos hospitales y clínicas están obligados a establecer salas o áreas especiales; en principio, los pacientes de CO­VID-19 son aislados y tratados in­dividualmente en estas salas y áreas para prevenir las infecciones intra­hospitalarias. Además, desde el 24 de enero Taiwán ha prohibido la ex­portación de mascarillas quirúrgi­cas, ha requisado mascarillas y ha ampliado la producción nacional de este producto, permitiendo con ello una distribución más eficaz. El 6 de febrero, Taiwán puso en marcha un sistema de racionamiento persona­lizado para la compra de mascari­llas en las farmacias pertenecientes al NHI y en los organismos locales de salud pública. A ello añadió el 12 de marzo un sistema para realizar pedidos online de mascarillas, que permite a las personas recoger las mascarillas en las tiendas de 24 ho­ras. Estas medidas nos han ayuda­do a lograr una asignación efectiva de los recursos limitados y a satisfa­cer las necesidades de salud, de pre­vención de epidemia, de las familias y de la industria.

Una crisis en cualquier lugar se puede convertir fácilmente en un problema en todas partes. La segu­ridad de la salud mundial requiere de los esfuerzos de cada persona pa­ra garantizar una respuesta óptima a las amenazas y a los desafíos de la salud pública. Taiwán, aunque no es miembro de la OMS, no puede es­tar solo y debe ser incluido en la lu­cha contra tales amenazas y desa­fíos. Taiwán ha cumplido con sus responsabilidades como ciudadano global y ha cumplido con el Regla­mento Sanitario Internacional 2005 (RSI 2005) al notificar a la OMS los casos confirmados de COVID-19. Además, Taiwán se ha comunicado con otros países como Japón, la Re­pública de Corea, Singapur, Malasia, Filipinas, los Estados Unidos, Cana­dá, Italia, Francia, Suiza, Alemania, el Reino Unido, Bélgica y los Países Bajos, así como con el Centro Euro­peo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, para compar­tir información sobre los casos con­firmados, los antecedentes de via­je y contacto de los pacientes y las medidas de control fronterizo. Tai­wán ha compartido los datos de la secuencia genética de la COVID-19 con la Iniciativa Global para el In­tercambio de Todos los Datos so­bre la Gripe (GISAID, siglas en in­glés). Taiwán ha colaborado con sus socios globales para responder a la amenaza de la COVID-19, a fin de asegurar que la salud mundial no se vea amenazada por la falta de comu­nicación y transparencia.

Si la misión de la OMS es, en efecto, garantizar el más alto nivel posible de salud para todos los se­res humanos, entonces la OMS ne­cesita de Taiwán igual que Taiwán necesita de la OMS. Sin embargo, Taiwán ha estado excluido duran­te mucho tiempo de la OMS debido a consideraciones políticas. Esto ha sido lamentable, teniendo en cuen­ta todo lo que Taiwán podría com­partir con el mundo gracias a su re­conocida experiencia en salud pú­blica, su sistema sanitario, el NHI, y su capacidad para realizar pruebas rápidas, así como para investigar y fabricar vacunas y medicamentos contra la COVID-19. También po­demos compartir nuestros méto­dos para analizar el virus. Espera­mos que después de que esta pan­demia remita, la OMS comprenda verdaderamente que las enferme­dades infecciosas no conocen fron­teras y que ningún país debe ser ex­cluido, evitando así la creación de una brecha importante en la segu­ridad sanitaria mundial. La OMS no debe descuidar la contribución a la seguridad sanitaria mundial de nin­guna nación.

Instamos a la OMS y a las agen­cias conexas a que reconozcan las duraderas contribuciones de Tai­wán a la comunidad internacional en las esferas de la salud pública, la prevención de enfermedades y el derecho humano a la salud, y a que incluyan a Taiwán en la OMS y en sus reuniones, mecanismos y ac­tividades. Taiwán seguirá colabo­rando con el resto del mundo pa­ra asegurar que todos disfruten del derecho humano fundamental a la salud, tal y como se estipula en la Constitución de la OMS. Hacién­donos eco del lema de los Objeti­vos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030, nadie debe quedar atrás.

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