San Pedro Sula, Honduras
diciembre 3, 2021 11:06 PM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

Alsasua: cuando la intolerancia es violenta

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Alberto García Marrder
alber42@aol.com

Ejemplos de intolerancia que termina en violencia y una complicidad de su entorno, la tenemos a diario en varias partes del mundo.

Pero hay un caso que me ha indig­nado y entre más leo sobre eso, más es mi estupor.

Sucedió en Alsasua, una población de apenas 7,000 habitantes de la Co­munidad de Navarra (España), al no­roeste de Pamplona, la que es noticia cada año en julio por los “San Fermi­nes” que el escritor Ernest Heming- way popularizó con su novela “Fies­ta” (“The sun also rises”).

En octubre de 2016, en el bar “Koxka”, de Alsasua, fueron lincha­dos brutalmente dos miembros de la Guardia Civil que estaban de paisa­no con sus novias, originarias ellas del mismo municipio.

¿La razón de esta brutal paliza por parte de una manada de casi 25 jóve­nes “abertzales”, todos de la misma ciudad?

Para ellos la presencia de las fuer­zas y cuerpos de seguridad en su co­munidad es “intolerable” y hay que expulsarlos del vecino País Vasco y de Navarra.

Hasta aquí el breve relato de un ac­to de violencia y ahora viene lo peor; el apoyo a los acusados de las autori­dades de la ciudad, del municipio y del gobierno de Navarra, así como de la izquierda en toda España.

Pero antes un poco de contexto.

El término “abertzale” es una pa­labra en euskera (la lengua cooficial del País Vasco y Navarra, en el norte de España) significa “patriota” o “na­cionalista”.

La Real Academia Española lo defi­ne como “nacionalista radical vasco”.

Al haberse desmantelado el gru­po terrorista vasco ETA, han queda­do activos sus brazos políticos, como “Batasuna”.

Estos grupos luchan igualmente por la independencia del País Vasco y Navarra por medios políticos, vio­lentas provocaciones callejeras, huel­gas e intimidaciones, especialmente contra las fuerzas de seguridad del Es­tado español.

En Alsasua tiene un gran peso la influencia “abertzale” y varios de los violentos que golpearon con una crueldad descarada a un teniente y un sargento de la Guardia Civil, sin uni­forme, son miembros aparentemente de la organización nacionalista radi­cal “Ospa Aguna”.

Ocho jóvenes están acusados de infligir lesiones y amenazas terroris­tas, para los que la fiscalía pide penas de cárcel entre 12 y 62 años.

Los acusados increparon al tenien­te y al sargento, antes de golpearlos con patadas y puñetazos, al grito de “iros de aquí, los vamos a matar por ser guardias civiles” e “hijos de puta pikoletos cabrones”.

El teniente sufrió una rotura del to­billo y estuvo de baja 92 días y el sar­gento 53. Los son han sido enviados a otra parte de España. Las novias de és­tos huyeron del municipio por cons­tantes amenazas y hostigamientos por ser “unas traidoras”.

Los ocho están siendo juzgados en la Audiencia Nacional de Madrid y en sus comparecencias ante los jue­ces han negado ser culpables y que todo fue una “confrontación verbal”.

En España, también existe el dere­cho judicial de mentir. Pero los dos golpeados y sus novias los han iden­tificados plenamente.

En Pamplona ha habido una mani­festación de unas 50,000 personas, no en apoyo de las víctimas, pero sí de los acusados, en las que han participado, al frente de ésta, las principales insti­tuciones navarras.

La pancarta principal pedía “Jus­tizia” (en euskera) y contaba con el apoyo del Parlamento Navarro y del gobierno de la Comunidad Navarra.

En el resto de España, los partidos de izquierda han apoyado a los acusa­dos y ha aumentado la presión sobre los jueces para que dicten “una sen­tencia “proporcional”.

Viéndolo así, lo intolerable ya no es solo el hecho violento ocurrido, si­no también las muestras populares e institucionales de apoyo a los acusa­dos.

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