San Pedro Sula, Honduras
abril 16, 2021 1:30 PM

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CLIMA SAN PEDRO SULA

Títulos académicos o profesionales fraudulentos

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Por Carlos Ramos Ph.D.
Publisher de AméricaEconomía Centroamérica

Las facilidades de acceso virtual han facilitado la masificación de un nue­vo tipo de fraude: la venta de títu­los por internet y la emisión de gra­dos académicos sin valor. Quienes tienen el di­nero y el interés por obtener un certificado en el exterior de su país, encontrarán varias opcio­nes para contratar la emisión de un llamativo y deshonesto diploma de licenciatura, maestría o doctorado.

Enmascarados tras el concepto de educa­ción “online” y el ofrecimiento de reconocer la experiencia como una equivalencia a la activi­dad educacional se esconde un fraude que en­gaña a los “bobos”. Se envía un currículo y de existir, copias de cursos y entrenamientos re­cibidos, formando un expediente documental, que permite a la entidad realizar las equivalen­cias necesarias para recibir, previo pago de las tasas académicas, un título de la supuesta uni­versidad contratada.

Unesco publicó en el 2007 un extenso docu­mento sobre lo que llamó las “universidades co­rruptas”, señalando la existencia de universida­des ficticias. Entidades que masificaron la emi­sión de toda clase de certificados, títulos y diplo­mas académicos fraudulentos.

Las denominadas universidades “online” son fácilmente detectables. Aparecen en los bus­cadores de internet ofreciendo toda clase de ti­tulaciones y la validación académica de estudios y experiencias. Cientos de anuncios pagados en centenas de páginas web con la oferta de reco­nocer estudios no terminados, convertir el tra­bajo en educación formal o simplemente la op­ción de obtener un título por internet.

Hace unos años, la BBC registró a “Peter Smith” en cursos de maestría en una entidad de­nominada “American University of London”. Dos semanas después del pago respectivo lle­gó el flamante título de Maestría en Administra­ción de Negocios o MBA. Peter Smith era real­mente “Pete”, un perro que residía en un hogar de mascotas al sur de Londres. Un caso similar se dio a conocer cuando “Chester”, un perro de Estados Unidos, recibió un título de postgrado de la “Universidad Rochville”.

La búsqueda del reconocimiento social que representa la obtención de un título universita­rio que impulse o facilite una determinada acti­vidad, ha impulsado una lucrativa industria de venta de certificados sin valor profesional o aca­démico.

La revista AméricaEconomía publicó en la edición centroamericana un extenso artículo donde describía las universidades de maletín y la opinión de expertos sobre la estafa social que representan estas actividades en Centroaméri­ca. Señalaba el artículo, que una lista de nombres como “Pacific Western University” y “Atlantic International University”, entre decenas de pá­ginas web, representaban empresas, que no po­seían las respectivas acreditaciones como para ser consideradas entidades académicas reales. “Atlantic Internacional University”, una de las más extendidas en las páginas geo-referencia­das en la región, está registrada como sociedad en el Estado de Hawai, EE.UU., y expresamen­te señala en su web “que no está acreditada por ninguna agencia de acreditación reconocida por la Secretaría de Educación de los Estados Uni­dos”. La interpretación de la declaración se re­sume en que “no es una universidad real” y no podrá registrar el certificado recibido o ejercer una actividad profesional que lo requiera como requisito previo legal.

La sorpresa surge cuando algunos de estas entidades ficticias figuran entre las credencia­les académicas que exhiben algunos funciona­rios y profesionales de la región. Incluso, hasta columnistas y entrevistados habituales de me­dios de comunicación utilizan estos certificados “truchos” para avalar sus apreciaciones sobre to­da clase de temas. Algunos podrán ser inocentes estafados de otras prácticas, pero otros proba­blemente compraron el certificado conociendo la ficción incorporada en la “titulación pagada”.

Para distinguir entre una organización de es­tafadores educacionales y una universidad acre­ditada hay que usar el sentido común. Rapidez para aceptar un registro y para emitir un título es probablemente un fraude.

Una verdadera universidad online habitual­mente es una extensión de una universidad real. Y una universidad real está debidamente regis­trada en las entidades reguladoras de la educa­ción de un país, -Ministerio de Educación o Uni­versidad Nacional- posee certificaciones de sus procesos emitidas por entidades oficiales o re­conocidas, y cuenta con la debida acreditación de su oferta académica de los respectivos países donde están registradas.

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