Pese a ser no vidente, se desenvuelve como cualquier otra persona – El País

Pese a ser no vidente, se desenvuelve como cualquier otra persona

14 febrero, 2020 | 6:59 pm | Lo más reciente
Pese a ser no vidente, se desenvuelve como cualquier otra persona

SUPERÓ SUS MIEDOS Y AHORA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LOS DEMÁS

Madre de dos niños, uno de cin­co y el otro de 10 años, se levanta desde tempranas horas para prepa­rarse junto a ellos y llevarlos a la es­cuela para luego dirigirse a su tra­bajo desde la aldea el Carmen has­ta el centro de salud Miguel Paz Ba­rahona, en donde presta su servi­cio y se desarrolla como cualquier otra persona que en el lugar labora.

Se lee como una rutina cualquie­ra, sin embargo, es el diario vivir de Olga Marina Guzmán, una valiente mujer que desde los 12 años comen­zó a padecer la enfermedad de glau­coma pero que fue hasta los 18 años que le arrebató la vista totalmente, lo que significó, según sus palabras, “que el mundo se le viniera abajo”.

“Fue para unas vacaciones an­tes de entrar a la escuela cuando co­mencé a padecer de problemas en mi vista; recuerdo que al comenzar las clases no veía las líneas del cua­derno y fue cuando mis padres me llevaron al médico para saber que ocurría y es ahí en donde me detec­tan el glaucoma”, dijo Guzmán sin dejar de armar las gasas que utili­za el personal médico y de enfer­mería para atender a los pacientes que a diario llegan al lugar en don­de trabaja.

Guzmán explicó, que el glauco­ma que padece no tienen cura y que de repente, si hubiese sido descu­bierto de manera temprana, tal vez este no hubiera sido tan invasivo y podría haberse controlado o hacer más lento su desarrollo.

“Realmente mi enfermedad fue rápida, ya cuando tenía 18 años no veía, pero aun así logré graduarme de Administración de Empresas. Fue algo difícil y puedo decir que es como nacer de nuevo ya que se de­be aprender nuevas cosas, apren­der a vivir con esto”, relató.

Prepara su trabajo con mucha dedicación. Luego dedica tiempo a la organización que preside.

Hoy en día tiene un año y dos meses de trabajar en este centro asistencial y es preparando las ga­sas y sellando recetas lo que nor­malmente se encuentra haciendo, sin embargo, también presta cuida­do a más de algún paciente que lle­gan en busca atención, “si de mí co­rresponde ayudar a las personas, yo con mucho gusto lo hago” enfatizó.

VENCIENDO MIEDOS

Actualmente, preside la Unión Nacional de Ciegos de Honduras (Uncih), una organización que so­lo en esta ciudad presta servicios a más de 175 personas no videntes y en donde les ayudan a reinsertar­se a la sociedad, pero además de luchar por los derechos, hacerlos prevalecer y sobre todo, a vencer los miedos.

“Cuando llegué a la Uncih, me ayudaron en capacitaciones para saber cómo hacer las tareas diarias como el área organizativa, el área personal, pero sobre todo a cono­cer y defender nuestros derechos y saber que hay más personas con nuestras mismas limitaciones ya que en un comienzo uno siente co­mo que si fuera el único, pero ya es­tando ahí te das cuenta de que hay muchos más que están pasando por la misma situación de uno”, contó.

Ella usa su teléfono como cualquier otra persona, tiene en él una aplicación que le ayuda a usarlo.

En ese mismo sentido, explicó que ahora ella trabaja ayudando a personas que están pasando por lo mismo que ella un día pasó.

“Nosotros luchamos por el res­peto de los derechos de las perso­nas no videntes. La sociedad cree que nuestros derechos son diferen­tes a los de ellos, pero en realidad son los mismos de cualquier hon­dureño, sin embargo son violenta­dos en la mayoría”, lamentó.

Guzmán confesó que en un principio es difícil y que tuvo mu­chos miedos, pero luego decidió reponerse y seguir adelante “eso horrible, es como que el mundo le caiga encima pero cuando uno aprende a sobrellevar la situación uno aprende a ver lo divertido que es y que es parte de la vida”, fina­lizó.

Sus compañeras la toman como una buena amiga y consejera. Es evidente el aprecio que le tienen.

 “Solo pedimos que no nos miren diferente, que nos tra­ten igual y que no le teman a acercarse a una persona ciega porque no tenemos nada diferente, sencillamen­te pedimos y exigimos los de­rechos comunes de cualquier persona”.  Olga María Guzmán.

“A pesar de que no puede ver, puedo decir de que tiene una gran capacidad y tenacidad ya que si lo puede hacer lo hace y para ella no hay nada imposible”.  Sulma Ponce.

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