Kobe Bryant, el empresario brillante – El País

Kobe Bryant, el empresario brillante

28 enero, 2020 | 1:10 am | Columnistas
Kobe Bryant, el empresario brillante

por Thomas URBAIN 

La leyenda del básquetbol Kobe Br­yant, fallecido el domingo pasa­do en un accidente de helicópte­ro, acumuló una fortuna gracias a su talento y a algunas buenas decisiones económicas, pero un escándalo en 2003 y una personalidad compleja le impidieron llegar tan alto en los negocios como su ído­lo, Michael Jordan.

Durante toda su vida deportiva, Ko­be Bryant tenía siempre el mismo obje­tivo. “La gente no entiende lo obsesio­nado que estoy por ganar”, dijo en una entrevista en 2013. “La Mamba Negra”, uno de sus muchos apodos, hablaba del campo de juego, pero su espíritu com­petitivo no se detuvo en los trofeos.

En cuanto al salario, después de compartir el cartel en los Lakers du­rante ocho temporadas con Shaquille O’Neal y haber aceptado ganar menos que en otros lugares, luego reclamó su deuda. En total, recaudó 323 millones de dólares en 20 temporadas, el segun­do mayor promedio de ingresos en la historia de la NBA, por detrás de Kevin Garnett (334).

Fuera de la cancha, el anotador insa­ciable lo hizo aún mejor, con cerca de 356 millones de dólares en contratos pu­blicitarios y asociaciones durante su ca­rrera como jugador (hasta 2016), según la revista Forbes.

En el centro de esta plataforma idealmente ubicada en Los Ángeles, la capital mundial del entretenimiento, es­tuvo el proveedor de indumentaria y ar­tículos deportivos Nike, con el que se comprometió en 2003, después de una aventura abortada con Adidas.

La marca estadounidense le pagó 16 millones de dólares el año pasado, se­gún Forbes, más que cualquier jugador activo, excepto LeBron James y Kevin Durant.

Sin embargo, la colaboración no ha­bía comenzado bien, ya que solo unos días después de la firma del primer con­trato, Kobe Bryant fue detenido en Co­lorado por la presunta violación de una empleada del hotel en el que se alojaba.

El caso finalmente no llegó a juicio, ya que la presunta víctima se negó a tes­tificar en la audiencia, pero la reputa­ción del número 24 de los Lakers se vio empañada de manera duradera. A raíz de ese episodio, la cadena de restauran­tes de comida rápida McDonald’s, uno de sus patrocinadores, cortó sus víncu­los con él, al igual que la italiana Nutella.

– La tarjeta china –

Bryant firmó otras alianzas comer­ciales más adelante, como con la com­pañía aérea Turkish Airlines o el fabri­cante de ordenadores Lenovo, pero su imagen no logró recuperarse comple­tamente después de la acusación de vio­lación.

Nike, conocido por su lealtad hacia sus atletas, mantuvo su confianza en Kobe y, a partir de la temporada 2005-06, lanzó cada año un nuevo par de za­patillas con su nombre.

Pero en Estados Unidos y Occi­dente, el jugador, aunque ampliamen­te considerado como uno de los mejo­res en la historia de la NBA, nunca pu­do suceder a Michael Jordan, el referen­te absoluto en materia de negocios de­portivos.

La culpa se le adjudica a su persona­lidad individualista y a veces distante, menos atractiva que las de un LeBron James o incluso de un Michael Jordan, pero con cierto envoltura de encanta­dor. Interesado en los negocios, más abierto al mundo que muchos otros de­portistas estadounidenses, ya que vivió en Francia e Italia, Kobe Bryant no es­peró al final de su carrera deportiva pa­ra ampliar sus horizontes.

Fue uno de los primeros en captar el potencial del mercado chino a prin­cipios del 2000.

Gracias a numerosas visitas, a anun­cios dirigidos específicamente a este mercado y a varias iniciativas, en par­ticular humanitarias, el nacido en Fi­ladelfia se convirtió en una leyenda en China.

Sus camisetas, zapatos y los pro­ductos que promovió allí se agotaban en días, lo que le aseguró ingresos sig­nificativos. Más allá de ello, el quíntuple campeón de la NBA fue uno de los pio­neros de una nueva generación de de­portistas que se posicionó como inver­sionista y no solo como un vehículo pu­blicitario. En 2014, compró el 10% de las acciones del grupo de bebidas energéti­cas BodyArmor por 6 millones de dóla­res. Cuatro años después, estas mismas acciones se valoraron en 200 millones de dólares después de la entrada en el capital de Coca-Cola.

A través de su empresa de inversión, Bryant Stibel, Kobe Bryant también ad­quirió participaciones en la plataforma deportiva The Players Tribune y en el editor de juegos de vídeo Epic Games.

También hizo una notable incursión en la producción cinematográfica, con el cortometraje animado “Dear Basket­ball”, escrito por él y ganador de un pre­mio Óscar en 2018.

Con un capital de simpatía en au­mento y el deseo expreso de seguir par­ticipando positivamente en el mundo del baloncesto, Kobe Bryant estaba se­guro de seguir siendo durante mucho tiempo una figura de su deporte y un objetivo privilegiado de los anuncian­tes.

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