“Nos engañaron, Estados Unidos no deja pasar familias con niños” aseguran migrantes – El País

“Nos engañaron, Estados Unidos no deja pasar familias con niños” aseguran migrantes

14 enero, 2020 | 5:30 am | Lo más reciente
“Nos engañaron, Estados Unidos no deja pasar familias con niños” aseguran migrantes

Más de 27 mil hondureños están en campamentos a lo largo de la frontera norte de México, aguantando frío, hambre y en riesgo a ser secuestrados o víctimas de otros delitos. / La mayoría de migrantes han decidio viajar con sus hijos creyendo que el país norteamericano les otorgará asilo, pero la realidad es otra. /  Los niños y adultos aseguran que están sufriendo por ir en busca del sueño americano y detallaron que aguantan frío, hambre y sed.

MÉXICO. Frustrados y en­gañados se sienten el 100 por ciento de los migrantes que es­tán en la frontera mexicana, por­que los coyotes que les cobraron por lo menos 8,000 dólares pa­ra cruzar a los Estados Unidos les aseguraron que conseguirían asilo si viajaban con menores.

Sin embargo, la realidad es completamente diferente para más de 27 mil hondureños que están en campamentos a lo lar­go de la frontera norte de Méxi­co, aguantando frío, hambre y en riesgo a ser secuestrados o víc­timas de otros delitos por par­te de los grupos del crimen or­ganizado que operan en la zo­na. “Realmente a veces pensa­mos que es fácil, pero no, es muy difícil, por lo menos yo no sabía que la gente la estaban regresan­do para México, si lo hubiese sa­bido no me vengo con mi hija y mi esposo, como le digo uno no se espera esto”, manifestó una capitalina que viajó con su espo­so y niña de cinco años confiada que conseguiría asilo en los Es­tados Unidos fácilmente porque viajaba con una menor de edad.

La joven madre detalló que los migrantes albergados en la frontera están atravesando una situación difícil, en especial los niños que sufren situaciones in­adecuadas para su edad.

La misma situación está vi­viendo Reyna Bonilla, una salva­doreña que viajó engañada con sus dos hijas buscando lo que ella llama el sueño americano, sin embargo, en el camino se en­contró un muro de frustración y dolor. “No todo es como te lo pintan cuando sales de tu país, el sueño americano es venir a frus­trar tus sueños”, expresó la mi­grante que desde hace meses es­tá en un campamento de ciudad Matamoros, Tamaulipas.

Este es punto bastante con­flictivo donde nos pueden se­cuestrar y siento que no está tan adecuado para estar albergado, no es un lugar donde nosotros podamos tener a nuestros hijos, es una mala decisión estar en ese lugar, porque nos estamos expo­niendo a la inseguridad, a las en­fermedades de todo tipo, decla­ró Bonilla.

VÍCTIMAS DE SECUESTRO

“La verdad ha sido bastante difícil, nunca nos imaginamos arriesgar nuestros niños, nues­tras propias vidas porque ha si­do bastante duro, inclusive don­de estamos (Matamoros), expe­rimentamos cosas muy difíciles, es un lugar donde no hay segu­ridad, los niños sufren, uno no duerme pensando muchas co­sas, no hay seguridad”, decla­ró Antonio, un padre de familia originario de Tegucigalpa quien viajó con su esposa e hijos en ju­lio del año pasado.

Este capitalino y su familia fueron víctimas de secuestro y lo amenazaron que si regresaba a Nuevo Laredo lo iban a matar, sin embargo, él tiene que volver a dicha frontera porque ahí tie­nen la cita con la corte estadou­nidense.

“Esto nos causa mucha tris­teza a muchos hondureños que no quisiéramos vivir esta expe­riencia, no somos gente criminal somos personas que queremos lo mejor para los niños. Yo no quiero estar así, no es lo que nosotros hemos esperado. La ver­dad que nosotros creíamos que era seguro que íbamos a entrar a los Estados Unidos”, expresó.

Antonio y su familia están esperando tener la tercera cita en la Corte de los Estados Uni­dos, pero está preocupado por­que a todos los solicitantes en la tercera cita le han negado al asilo y después tienen que bus­car apelar y esto tiene un costo monetario bastante alto ya que deben contratar los servicios de un abogado cuesta por lo menos 3,000 dólares.

“Aquí se sufre, mi hijo se me enfermó, ya no aguanto más, ya me quiero ir para mi casa, allá, aunque sea arrocito con frijoles. La persona que me trajo me di­jo que estaban pasando con ni­ños y era mentira. Hay que pen­sar bien las cosas, para mí no es fácil venir, aunque la vida está dura en Honduras, pero por lo menos uno está mejor allá”, ex­presó Israel, originario de San Pedro Sula.

María Isabel Jiménez Zúniga (56), originaria de Campamen­to, Olancho, tiene un año de es­tar México y cinco meses de es­tadía en Matamoros, esperando que las autoridades estadouni­denses acepten su solicitud de asilo.

“No se vengan, aquí se sufre, además de las cosas uno corre peligro con las malas personas, lo pueden secuestrar, matar y ahí quedar”.

Considera que fue un error haber emprendido la ruta migra­toria ya que además de estar su­friendo bastantes calamidades, no está segura de obtener el asi­lo solicitado.

“Aquí nosotros sufrimos por­que aguantamos frío, a veces aguantamos hambre y sed. Uno se viene para acá sin saber adón­de va pegar de nariz, si va sufrir, yo estoy extrañando el pueblo donde vivía, extraño mucho a mi familia”, expresó tras asegu­rar que no volvería emprender el camino migratorio.

“Está tremendo estar aquí, porque estar lejos de su familia, cuando llueve aquí se pone bien feo, el niño se me enferma demasiado aquí. Es bastante difícil despertar en las mañanas en el mismo lugar, saber que no puedo estar con mis hijos, ni mi esposo”. Ermis Amaya, hondureña.

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