Variación y separada declaración – El País

Variación y separada declaración

3 diciembre, 2019 | 4:10 am | Columnistas
Variación y separada declaración

Ernesto Alvarado Reina
Abogado y Notario
ernestoalvaradoreina@hotmail.com 

En Honduras, por razones indiscutibles, un particular impulso inteligente y causas de privativa concordancia, emerge portentoso y se pronuncia el esplendoroso ideario de la civilización y la cultura, tratando de convertir las vidas en un auténtico beneficio colectivo, concordia y felicidad. No obstante, pensamos, que el pilar fundamental de cualquier lucha se garantiza de manera compacta y firme con el respaldo de la ciudadanía, unido al apoyo manifiesto de la juventud, elementos estos, de alta calidad indispensable que mueven las distintas categorías en la futura vigorización de prosperidad y de una libre expresión, sin antecedentes en la historia de nuestro país.

La libre expresión del pensamiento no se puede confundir con la Libertad de Prensa, que es un derecho exclusivo de naturaleza constitucional garantizando a todos los habitantes del país para que publiquen sus ideas por cualquier medio de comunicación masiva o social, limitada a los ciudadanos extranjeros por razones de seguridad y soberanía, que están restringidos, permitiendo las expulsiones de ellos, cuando comprometan la paz, la tranquilidad, las defensas a buenas costumbres y bienestar por entero.

Es evidente que la Constitución de la República de Honduras y demás leyes especiales, estas últimas aproximadas a sus respectivos reglamentos, defienden la libre expresión y de pensamiento en sus diversas manifestaciones. La sagrada facultad de exponer toda clase de ideas, variados acontecimientos, insólitos hechos y opiniones objetivas, sin sujeción a censura previa, ni a otras cortapisas dentro de un respeto debido a la personalidad ajena, a la ética o moral pública, tomando en cuenta los intereses del pueblo y de la nación, constituyendo la libre y amplia expresión del pensamiento.

La Carta Fundamental de nuestro país establece con la amplitud requerida tan inquebrantable derecho a la Libertad de Prensa. Se sistematizan los mecanismos de suma efectividad y cumplimiento.

Cuando un Gobierno democrático y representativo, sin criterios definidos, apartado de un auténtico análisis de las condiciones corrientes, políticas, económicas, de seguridad y otras no de menor cualidad, pretende poner en vigencia una Ley que lesiona evidentemente la Libre Expresión del Pensamiento, bajo un soporte técnico inadaptado, lesiona la autonomía empresarial, las regulaciones a programaciones y contenidos de ciertos medios de comunicación masiva, modificando esencialmente la independencia del espectro radioeléctrico, cometiendo al ponerlo en práctica, un grave y atroz error, puesto que este ordenamiento legal protector, probablemente lastimado tiene como extensión un rotundo y contundente rechazo por la colectividad.

Estas sistemáticas violaciones no pueden concebirse en un régimen surgido de la voluntad popular desenvueltamente articulada en las urnas, rompiendo los intereses de la mayoría. En casi todas las culturas y en distintas épocas las naciones de mundo se inspiran en las normas éticas o morales y en los valores asumidos.

El prominente intelectual hondureño Alfonso Guillén Zelaya, delimito en cierta ocasión, “Que lo esencial no está en ser poeta, ni artista, ni filosofo. Lo esencial es que cada uno tenga la dignidad de su trabajo, la conciencia de su trabajo, y el orgullo de hacer bien las cosas, el entusiasmo de sentirse transitoriamente satisfecho de su obra, de quererla, de admirarla, es la sana recompensa de los fuertes, de los que tienen el corazón robusto y el espíritu limpio”.

No se puede conservar una variación de conceptos mediante una separada declaración de ciertos grupos políticos, hay que mantener a toda costa las condiciones reales existentes en aras de un satisfactorio convencimiento y la realización de actividades relativas y generales a favor del pueblo, reclamadas en tiempo y forma de manera oportuna.

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