Aspiraciones de mejoramiento – El País

Aspiraciones de mejoramiento

27 noviembre, 2019 | 4:10 am | Columnistas
Aspiraciones de mejoramiento

Ernesto Alvarado Reina
Abogado y Notario
ernestoalvaradoreina@hotmail.com

Los repugnantes episo­dios de corrupción hay que castigarlos con el ri­gor de la ley, mantenien­do siempre una vigilancia sustancial sobre los funcionarios o empleados públicos y los individuos que, de una u otra manera, contribuyen a man­char la dignidad de la población, sus­trayendo los sagrados fondos del te­soro público.

Los ladrones gubernamenta­les tienen que devolver el dine­ro que se apropiaron ilegalmen­te. Una personalidad inquietan­te y de pensamiento vivaz, claro y penetrante, surge de una feliz unificación, y emerge, desde lue­go, en un indiscutible líder gober­nante, interpretando los destinos de la voluntad popular, robuste­ciendo el destino de una nación, con apreciables enfoques den­tro de una técnica equitativa o imparcial.

No podemos seguir cayendo en las partículas dañinas y mo­vedizas del engaño y de las ma­nifiestas promesas incumplidas. Esta es la hora de comprobar, que el credo generoso de los distintos partidos políticos legalmente for­mados, está muy lejos de consti­tuir una cantidad de pensamien­tos rancios, sino que al contrario, sus ideologías se adaptan a los re­clamos de la época moderna.

Cualquier gobierno hondu­reño tiene la obligación inelu­dible de vigorizar sus activida­des provocando una persuasión o impresión objetiva con capa­cidad y dignidad en la conquis­ta de nuevos recorridos para la patria. Asimismo, conseguir una verdadera participación demo­crática de la ciudadanía en las in­distintas actividades, resulta ser una imprescindible operación fundamental de un determina­do gobierno.

De igual manera, mantener un clima de tranquilidad, paz social y genuina confianza en las ins­tituciones, requiere que las dili­gencias del Estado y de los par­ticulares se deben desenvolver en forma normal y corriente. Ba­jo un complejo cuadro indistin­to de motivos y circunstancias, hay que plantear el vital sentido de aspiración suprema, logran­do la correspondencia no simple­mente formal, sino que auténtica y efectiva de preferente ilustra­ción y alcance tecnológico mo­derno.

Gobernar un país es garanti­zar sus variadas instituciones, im­plantar la independencia funcio­nal y acudir al reclamo de las ma­yorías marginadas o apartadas del progreso. Un ajuste eficaz en las carreteras, calles y caminos, per­mite ampliar y diversificar la pro­ducción nacional.

La evolución pacífica, serena y democrática de las condiciones en que se desenvuelve Honduras requiere de una conciencia reves­tida de un firme propósito de rei­vindicación. La estabilidad polí­tica, el aumento fundamental de las inversiones públicas, el man­tenimiento de los ejes viales y ca­nales de desagüe de las aguas, una mayor siembra de variados culti­vos, una efectiva protección del ambiente, una responsabilidad fi­nanciera o fiscal y otras rigurosas diligencias pueden mantener un clima favorable y una perspectiva de verdadero optimismo hacia un ambiente de prosperidad.

Todavía hay tiempo de cam­biar los proyectos y aspiraciones con caracteres de sustancial me­joramiento, dentro de un pensa­miento efectivo tendiente a la prosperidad por entero. Frente a la indiferencia y la mímica de algunos políticos hay que man­tener un espacio de certeza y sin­ceridad en todos los actos de in­distinta índole y de preponde­rancia cívica. El alma de la in­vestidura está en la justicia pa­ra todos.

 

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