Duque encara gran paro que pone a prueba su mandato en Colombia – El País

Duque encara gran paro que pone a prueba su mandato en Colombia

20 noviembre, 2019 | 2:10 am | Columnistas
Duque encara gran paro que pone a prueba su mandato en Colombia

por Rodrigo ALMONACID

El presidente Iván Duque medirá mañana la fuerza de sus políticas cuando sindicatos, es­tudiantes, indígenas y opositores protagoni­cen una gran marcha en Colombia en con­tra de su gobierno, que luce debilitado tras año y me­dio en el poder.

Con un abanico diverso de reivindicaciones y recla­mos, los manifestantes colombianos se unen a la ola de descontento social, sin denominador común, que ha sa­cudido a Ecuador, Chile y Bolivia.

“La protesta social pacífica es un derecho constitu­cional, el cual garantizamos, pero seremos implacables con los actos de vandalismo”, dijo el mandatario a la ra­dio Candela.

En calles del centro de Bogotá se observaban este mar­tes decenas de militares que fueron desplegados por so­licitud de la alcaldía, según el ministro de Defensa, Car­los Holmes Trujillo.

“Lo que se está haciendo es (…) garantizar que quien quiera manifestarse pacíficamente pueda hacerlo y para responder, si hay actos de violencia, de conformidad con la Constitución”, aseguró Trujillo a Blu Radio.

La policía capitalina informó de una treintena de alla­namientos que derivaron en la captura de dos personas con explosivos señaladas de provocar violencia en pro­testas anteriores.

Y, en un acto inusual, la autoridad migratoria ordenó el cierre de las fronteras con Ecuador, Perú, Brasil y Ve­nezuela hasta el viernes para evitar que extranjeros ingre­sen a alterar “el orden público y la seguridad”.

En las últimas semanas el gobierno ha expulsado a 24 venezolanos señalados de querer infiltrar la protesta. Du­que secunda a Estados Unidos en sus esfuerzos por sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela.

– Reclamos varios –

Con su popularidad en rojo, el llamado paro nacio­nal medirá el pulso de Duque, incapaz de consolidar ma­yorías en el Congreso y cuyo partido, el derechista Cen­tro Democrático, encajó reveses en las elecciones loca­les de octubre.

La gran huelga fue convocada desde octubre por el Comando Nacional Unitario, que reúne a las principa­les centrales obreras, ante supuestas reformas guberna­mentales para flexibilizar el mercado laboral y cambiar el sistema de pensiones.

Duque niega que vaya a presentar proyectos legislati­vos con esos fines, aunque los ministros de Trabajo y Ha­cienda se han mostrado favorables a ese tipo de iniciativas.

La “protesta no tiene otra intencionalidad que presio­nar al gobierno (…) para que se les dé respuesta a los pro­blemas de la clase trabajadora”, dijo a AFP Julio Rober­to Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo.

A las centrales obreras, que tienen un poder de con­vocatoria menor al de otras de la región, se unieron uni­versitarios que reclaman más recursos para la educación pública e indígenas que exigen protección tras la muer­te de decenas de ellos en el conflictivo departamento del Cauca (suroeste).

Se suman artistas, organizaciones sociales y colecti­vidades de oposición, como FARC, el partido surgido del pacto de paz y que condena el asesinato de 170 excomba­tientes que se plegaron al acuerdo.

Los movimientos de protesta hacen énfasis en su re­pudio a la violencia contra líderes sociales, que deja me­dio millar de muertos desde el 1 de enero de 2016, según el ombudsman.

Duque considera que tras la protesta hay una campa­ña para desatar la ira entre los colombianos: “Toda la so­ciedad tiene que rechazar (…) la violencia de quienes mu­chas veces quieren pescar en río revuelto”.

El partido de gobierno, liderado por el expresidente y senador Álvaro Uribe, asegura que las movilizaciones responden a una “estrategia del Foro de Sao Paulo”, que agrupa a organizaciones de izquierda, para “desestabili­zar” la democracia en la región.

Desde que asumió el poder en agosto de 2018, Duque ha encarado diversas manifestaciones por sus propues­tas económicas, la política de seguridad enfocada en com­batir el narcotráfico y su intento por modificar el acuer­do que desarmó a la que fuera la guerrilla más poderosa de América.

Aunque el gobierno prevé un PIB del 3.6% en 2019, un bálsamo frente al flojo desempeño esperado para Suda­mérica, la cuarta economía latinoamericana registra uno de los índices más altos de desigualdad y desempleo de la región.

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