Desviación de valores – El País

Desviación de valores

20 noviembre, 2019 | 4:10 am | Columnistas
Desviación de valores

Ernesto Alvarado Reina
Abogado y Notario
ernestoalvaradoreina@hotmail.com 

La combinación artificiosa pa­ra la apropiación indebida de bienes o valiosas especies me­diante relaciones indignas es una verdadera humillación para los pue­blos.

Las contravenciones a la ley penal en materia de administración pública cons­tituyen una sonora bofetada y un inusi­tado aldabonazo contra el desarrollo de las naciones.

El fraude, la falsificación de docu­mentos, la apropiación indebida de dine­ro, el abuso de autoridad, la violación de los deberes de los funcionarios y otros de similar posición y castigo, merecen para sus autores, cómplices y encubri­dores, un ejemplar escarmiento y una severa sanción que influya en la conduc­ta de otras personas, para frenar el des­medido afán de adquirir dinero sin es­fuerzo, estudio, ahorro, trabajo, capaci­dad, imparcial resolución, dedicación, disciplina y decencia.

Es indiscutible que un correcto des­empeño de cualquier cargo que impli­que el manejo de dinero exige necesaria garantía, libertad, independencia, noble­za, disciplina, moralidad y esencialmen­te honestidad.

La detestable galería o itinerario de ciertos ladrones de la fortuna pertene­ciente a los miembros de una indistin­ta entidad, o bien generalmente contra del pueblo, no tiene precedentes en el reflexivo análisis existencial, abuso, da­ño, perjuicio y toda clase de arbitrarie­dades, amparadas mediante la compla­cencia de una dirección o administra­ción confiada, desinteresada y compla­ciente con los sujetos que se apropian ilegalmente del sagrado dinero de utili­dad comunitaria.

Los límites de la capacidad profesio­nal y las acciones sobresalientes, la re­ciedumbre de valores indistintos como enseñanza sociológica representan el impulso y el alma nacional de los ciuda­danos de una determinada entidad cor­porativa, patronal o de similar índole.

Los aplaudidos logros efectuados con grandeza y honestidad brillan acer­tadamente y son un ejemplo para las fu­turas generaciones.

Según publicaciones aparecidas en los diversos medios de comunicación social del país, han desaparecido una cantidad considerable de MILLONES DE LEMPIRAS de las arcas de la hacien­da pública, organismo con independen­cia técnica, capital propio y duración in­definida. Ante esta desvergüenza y sus consecuencias, las pruebas de imple­mentos sobrevalorados fueron supues­tamente olvidados en unos almacenes o establecimientos particulares. Previo a cualquier transcurso gubernativo de­be realizarse una auditoría y una prueba de inspección o averiguación de los su­cesos anteriores perpetrados. Estos he­chos ilegales se han efectuado en casi to­dos los gobiernos de Honduras.

Las denuncias internacionales con­tando con el firme apoyo de algunas or­ganizaciones nacionales o internacio­nales, y la conveniente asistencia de la unidad Fiscal Especial contra la Corrup­ción e Impunidad del Ministerio Públi­co (UFECIC), produjo la intervención oportuna y firme contra una cantidad indeterminada de personas detenidas por el aparente como este sorprenden­te, siniestro y desconsolado desvío de fondos económicos que dejaron sin res­paldo al Instituto Hondureño de Seguri­dad Social (IHSS) y otras entidades, que no podrán cumplir con sus elementales objetivos y proyectos de operatividad, rendimiento y dinámica requeridas para cubrir probablemente con los servicios y prestaciones de pensiones por vejez, otorgamiento de asignaciones por inva­lidez y demás finalidades esenciales in­dicadas en sus estatutos o reglamentos.

Meticulosas y delicadas operacio­nes disfrazadas, ocultas y aglutinadas a sus mal intencionadas acciones, en otras instituciones, son perfectamente apli­cables a los sujetos hondureños, que a la larga se convierten en incuestiona­ble carga para nuestro país como con­secuencia de las deplorables privacio­nes indebidas de los bienes y riquezas de la Nación. Este asqueroso desbarajuste económico y saqueo, no pueden cons­tituir un hecho aislado, debe compren­der a todos los sujetos que de una u otra manera han malgastado los venerables fondos monetarios del pueblo, sin im­portar la posición o características en­cumbradas que conserven, configuran­do dichos individuos una desdicha pa­ra este glorioso país de América Latina.

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