FRANCAMENTE: Bienaventurados los pobres… – El País

FRANCAMENTE: Bienaventurados los pobres…

13 noviembre, 2019 | 4:10 am | Columnistas
FRANCAMENTE: Bienaventurados los pobres…

Ilsa Trinidad Díaz Espinoza
ilsadiaz_zelaya@yahoo.com 

Algunos han critica­do la decisión del gobierno de la Re­pública de confor­mar un grupo de entidades pa­ra dedicarlas al desarrollo de actividades agrícolas que pue­dan tener la capacidad de dar la seguridad alimentaria a nues­tro país.

Las personas que solo se de­dicaron a ver y lamentar la si­tuación que sufren nuestros agrícolas, poco les falta decir porqué no me llamaron o me lo dieron a mí. Los más grito­nes con los que tuvieron más dinero o deudas en los bancos, maquinarias de último modelo, directivos de las grandes aso­ciaciones agroagrícolas, y pa­ra acabar, dirigentes de la Re­forma Agraria o que en el pasa­do no supieron aprovechar tan­ta oportunidad que se les dio, echando a perder grandes pro­gramas que en diferentes eta­pas del tiempo se les han ofreci­do en bandeja de plata. Son muy pocos los que a base de trabajo y esfuerzo propio han logrado sobresalir.

Allí nomás tenemos los pro­gramas del Bajo Aguán. Cuan­do yo visité para organizar las primeras plantaciones de cítri­cos con la familia de don Barto­lo Serrano y después visitamos el programa de toronja de Chi­ripa. Nos encontramos con un proyecto fracasado planificado para más de dos mil hectáreas, de las cuales se rescataron unas cuatrocientas manzanas.

Me acompañaba un hombre altruista y cristiano, M. Otall Brand, quien invirtió mucho dinero en recuperar las fincas de toronjas. No sé cómo se en­cuentra ese proyecto de Chiri­pa, una humilde aldea del sec­tor. Los técnicos habían planta­do una verdadera piñata de va­riedades que no se odian. Mr. Brand, quien fue alcalde de McAllen en Texas, les dijo que no les debían nada, pero se re­gresó a sembrar cítricos a Yoro.

Cuando viajamos al interior, vemos los pueblos casi solos. La mayoría de hombres jóvenes se han ido. Muchos ancianos que no pueden cosechar. Los indios conservan sus papas, otro gru­po en Ocotepeque con verduras y cebolla y otros que necesitan urgente apoyo. Muchas muje­res valientes están sembrando con éxito, pero hace falta fuer­za de hombres para que se vuel­van a levantarlo. Al fin y al cabo, es su tierra, porque la mayoría de nuestros campesinos vienen de tierra adentro. A ellos va de­dicado este programa. Desde el que tiene una manzana hasta el que tiene manzanas.

La mayoría de nuestros hombres del Ejército provie­nen del interior y tienen que salir de él a los 35 años, de ma­nera que también será de bene­ficio a ellos. Ojalá que los que hablen en contra no atrasen los programas. Nosotros se­guimos trabajando con cacao y directamente con los pobla­dores que están contando los días para producir su chocola­te de El Merendón.

Bienaventurados los pobres que entrarán en este programa y que se maneje con las manos limpias. Ese programa es para ellos.

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