¡Téngale más miedo a los vivos! – El País

¡Téngale más miedo a los vivos!

5 noviembre, 2019 | 4:10 am | Columnistas
¡Téngale más miedo a los vivos!

Enrique Zaldívar
2050 Comunicaciones 

Dejando atrás las fechas re­cientes donde hablamos temas del más allá, en nuestras culturas siem­pre vemos temas como “El más allá, muertos, zombies y espíritus”. Sin du­da podría contar muchas anécdotas de estos, haciendo relación a los ne­gocios, pero prefiero hablar de algu­nos que si me ponen los pelos de pun­ta. “Los vivos”.

Stephen R. Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efec­tiva” nos mandar a cuidar nuestras relaciones de negocio, familiares y en general cuidando el hecho de que siempre debe haber un “Ganar – Ga­nar”. Si alguien gana y usted pierde ¡Evítelo! Si usted gana y otro pierde ¡Evítelo! Nuestro principio en la vi­da es procurar ganar – ganar por la mentalidad de abundancia que esto nos genera.

Hoy día, vivimos en la cultura del más “vivo” aunque sabemos que eso siempre han existido. Los vivos son muchos que van desde los tan llama­dos “caballitos” (Que saben subir­se siempre en otros para que hagan lo que a uno le corresponde) o bien los rastrillos (siempre jalan cosas pe­ro para su lado, solo para ellos). Co­mo lo he dicho, siempre han existido, con la diferencia que ahora se aplau­de, se ha vuelto mérito entre las per­sonas, nos sube la estima, saber que somos vivos.

Y no hay nada peor que ello. Los vivos siempre son manipuladores y llevan agenda oculta. Aún sabiendo que hay leyes universales que son in­quebrantables como la ley de “siem­bra y cosecha” llamada por los filó­sofos “causa y efecto” y por los eso­téricos “Karma”. ¡Preocúpese si se ha pasado de vivo porque seguramen­te siempre habrá un mayor vivo que usted!

Estuve en una llantera, y justo cuando me subí al carro hice de esas cuentas mentales en cámara lenta que hace uno, donde recordé que el llan­tero se había quedado con 100 lempi­ras de más. ¿Cómo cobrarle? Si por la prisa no revisé, al final es culpa mía. Pero no dudo que si se pasó de vivo, algún vivo se lo cobrará y con creces a él. De paso, que perdió un cliente.

Una cosa es que seamos hábiles, rápidos, inteligentes en la vida. Que tengamos recursos creativos y se­pamos solucionar rápido. Y otra co­sa es pasarnos de vivos. Hoy esta­far, aprovecharse de la amabilidad de las personas, evadir pagos, ha­cer malas cuentas, nos hace pare­cer como inteligentes. Pero la vive­za siempre pasa su factura y la pa­sa cara.

El que evade impuestos es des­cubierto. El que se aprovecha de las personas o lo manipula, la víctima siempre termina rompiendo el ciclo y alejándose. El manipulador siem­pre termina descubierto. El estafa­dor en la cárcel, todo esto sin hablar de criminales a los cuales es otro ti­po de paga que les corresponde.

Si alguien le da algo de más ¡Dí­gale! Si aún así le dice que se lo que­de… se disfruta más. Se siente mejor que las personas hagan de corazón las cosas, que buscar maneras de mani­pularlos. ¿Acaso quiere engañarse de que le tienen aprecio, cuando es usted quien obliga a que se lo den? Mi pa­dre siempre nos decía “ustedes son muy bonachones” y siempre pensé esa frase. Creo que el hecho que lo vi­van a uno, lo pone más alerta. Más sa­gaz. Pero le enseña a valorar la lealtad.

El que se pasa de vivo, siempre se­rá desleal. Porque a la única perso­na que está viviendo es a sí mismo. El desleal es desleal con él. Pues no se valora. No cree se capaz de tener principios o de ser un dador. Lo más sano que uno puede hacer con situa­ciones así es aprender a poner límites. ¡Así que vivo con los vivos!

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