Inteligencia emocional: requisito del éxito – El País

Inteligencia emocional: requisito del éxito

22 octubre, 2019 | 4:10 am | Columnistas
Inteligencia emocional: requisito del éxito

Enrique Zaldívar
2050 Comunicaciones 

Recién leí sobre una increí­ble muestra de inteligencia emocional en una situación laboral. Una de las empre­sas norteamericanas de emparedados de los Estados Unidos, (Panera) muy conocida, había despedido a una de sus colaboradoras por un vídeo el cual se viralizó. Vídeo que grabó mientras preparaba uno de sus sándwiches.

Las políticas laborales en el norte son muy diferentes e inmediatamente la llamaron y le dieron las gracias. La chica, continuando con su fluida comu­nicación en redes, hizo una de las más inusuales reacciones que podríamos te­ner dejando una gran lección de lo que es inteligencia emocional: agradeció a la empresa la oportunidad prestada, es­cribiendo algo parecido a esto:

“Quiero agradecer la oportunidad a la empresa, entiendo lo de el vídeo y me parece que tienen toda la razón. No cuidé los estándares de higiene al tener mi celular a mano, así como tam­bién no preparé el emparedado como se nos entrena. Evidentemente cometí varios errores y agradezco las leccio­nes, prometo crecer en ello”.

¡Impresionante! Amigos, no digo que tuvo un final feliz, y que la em­presa la contrató de nuevo, pero, ¡es­ta chica sí que supo manejar con la ma­yor elegancia posible una situación de­licada, dejando un buen nombre y las puertas abiertas a futuro en cualquier empresa.

¿Qué hubiera hecho usted? ¿Qué hubiera hecho yo? Seguramente hu­biera posteado la “injusticia de que me despidieron” y hubiera hecho un reve­rendo drama para que las personas se compadeciesen de mí y poder así lla­mar la atención. ¡Estamos en la era con los menos índices de inteligencia emo­cional entre personas adultas! ¡Todo lo tomamos personal!

Hace mucho escuché una anécdota de la importancia de tener inteligencia emocional en nuestro actuar: una chi­ca enojada con su mejor amiga, estaba dispuesta a decirle de todo. La mamá al sentirla furiosa, le preguntó ¿cómo po­dés enojarte así con tu amiga que haz compartido tanto? Ella le dijo: ella se lo buscó y me va a oír.

La mamá, le deseó suerte en su de­cisión y le pidió algo: ¿ves aquella sába­na blanca que tengo allí colgada? Toma esta bolsa llena de carbones, y tiráselas. Hasta que te canses. La hija, sabiendo la lección que la mamá le preparaba con respecto a ensuciar a otros, lanzó uno que otro, a modo de no hacer pesada la lección. Cuando terminó la mamá le di­jo: Vi que no ensuciaste mucho la sába­na. ¿Pero qué hay de tus manos? Las ma­nos estaban completamente manchadas de carbón. Y le dijo, es imposible no en­suciarte, cuando quieres ensuciar a otro.

Y esto es quizás lo que nos falta aprender. Vivimos en “tiempos del có­lera” como diría nuestro querido Gabo. Vivimos en tiempo donde digo lo que se me ocurra, a la hora que sienta decirlo y sin medir consecuencias.

Las empresas, los ne­gocios y las personas en general, le huyen a gente así. Y anda­mos abriendo heridas, muchas de las cuales jamás se van a cerrar de manera fácil.

Piénselo.

¿Cómo responde a las adversida­des? ¿Cuando alguien lo interrumpe? ¿O cuando no le dan lo que usted pidió? Buscamos vengarnos incendiando más. Y al paso que vamos, bueno. ¡Lo pode­mos ver hoy en nuestra sociedad!

Reconocer nuestros errores. Contar hasta diez hasta que se le baje. Saber per­der, son tragos que requieren mucha in­teligencia emocional. Las emociones se vencen con un pie puesto en el futuro. ¿Qué creará esta reacción en mi futuro? ¿Qué consecuencias tiene mi respuesta? Si tenemos conciencia que nuestra reac­ción generará un efecto dominó en no­sotros, y en nuestro alrededor. Por eso ¡desarrollemos inteligencia emocional! Las corporaciones evalúan mucho, an­tes de contratar a alguien, su capacidad para tener control de sí mismo. ¡Pues es el mayor requisito para el éxito!

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