La condena de sus líderes enciende al separatismo catalán: “Esto no ha terminado” – El País

La condena de sus líderes enciende al separatismo catalán: “Esto no ha terminado”

15 octubre, 2019 | 1:10 am | Columnistas
La condena de sus líderes enciende al separatismo catalán: “Esto no ha terminado”

por Daniel BOSQUE 

Bloqueos del aeropuer­to de Barcelona y de es­taciones, cortes de ca­rreteras y trifulcas con la policía. El independentismo ca­talán se encendió con la condena a sus líderes: “Vamos a hacernos es­cuchar, que sepan que esto no ha terminado”.

“Hasta ahora estábamos para­dos, a la expectativa de qué pasa­ba con la sentencia. Y el Estado es­pañol, como siempre, no ha decep­cionado”, dice Jordi, un comercial de 44 años que prefiere mantener el anonimato.

Enfrente suyo está el fuerte dis­positivo policial que protege los ac­cesos del aeropuerto de Barcelona, primer objetivo de las protestas in­dependentistas tras conocerse las penas de entre 9 y 13 años de cárcel para los líderes que impulsaron el intento de secesión de octubre de 2017.

La lluvia fina va calando entre los cientos de manifestantes que prota­gonizaron duros enfrentamientos con la policía. Por un lado, unos car­gaban y disparaban proyectiles de espuma a la muchedumbre, que les respondía con insultos, piedras, cu­bos de basura, latas y otros objetos.

Treinta y cuatro personas preci­saron asistencia sanitaria en el aero­puerto, según el servicio regional de emergencias médicas. “Siempre he­mos buscado vías pacíficas, pero na­die nos hace caso. Nos vemos obli­gados a tirar de la desobediencia”, reconocía Carles Navarro, un con­sultor de 49 años.

“La indignación es demasiado grande y afecta a demasiada gente. No pararemos”, añadió.

Aunque esperada por gran par­te del independentismo, la conde­na contra sus líderes generó indig­nación en muchos de sus militantes que, apenas unos minutos después de su publicación, ya empezaban a inundar las calles de Barcelona en protestas espontáneas.

La tensión se respiraba desde el amanecer en esta ciudad. Un heli­cóptero sobrevolaba el cielo nubla­do y numerosas furgonetas policia­les protegían posibles objetivos de las protestas como la principal esta­ción de trenes, las dependencias ju­diciales o el aeropuerto.

“Hoy será un día histórico, se nota en el ambiente. Están pasan­do cosas muy bestias, no nos pode­mos quedar en casa”, aseguraba Os­car Quiles, empresario inmobiliario de 47 años.

“La gente está muy caliente”, ad­vertía este hombre desde la céntri­ca plaza Cataluña de la metrópolis catalana.

Sobre las 13H00 (11H00 GMT), allí se reunieron unas 25,000 perso­nas, según la policía municipal, con­vocadas digitalmente por la miste­riosa plataforma Tsunami Democrá­tico, un grupo creado para gestionar la protesta por la condena contra los líderes.

Impulsada por anónimos, que se comunican entre ellos con aplicacio­nes de mensajería fuertemente en­criptadas y tienen más de 150,000 se­guidores en Telegram, este grupo lla­mó a paralizar el aeropuerto de Bar­celona, el segundo más importante de España. A pie, en metro, en tren, en taxi o vehículo privado, miles de ellos se dirigieron hacia allí, blo­queando sus accesos, aunque inca­paces de penetrar en la terminal fuer­temente custodiada por la policía.

Por la carretera, entre una larga hilera de coches bloqueados, algunos turistas caminaban con sus maletas para intentar llegar al vuelo. Dentro, los que aterrizaban se encontraban con la terminal bloqueada sin taxis y con el metro y el tren funcionando intermitentemente.

Según informó el operador AE­NA, se cancelaron al menos 67 vue­los. En Girona, 100 km al norte de Barcelona, los manifestantes consi­guieron cortar la circulación de tre­nes de alta velocidad entre Francia y Madrid.

“Espero que tenga alguna reper­cusión, pero soy un poco escéptica. Hemos hecho tantas cosas y no han servido para nada”, decía en las puer­tas del aeropuerto barcelonés Anna, una joven enfermera de 27 años.

Los próximos días se prevén igualmente agitados: a partir de ma­ñana están organizadas marchas por toda la región que confluirán el vier­nes en Barcelona.

Además, sindicatos separatistas convocaron huelga general para el viernes y los estudiantiles desde el miércoles. “La única vía que nos que­da es la desobediencia. Esta semana será toda de movilizaciones y va pa­ra largo”, decía apenas comenzar las protestas Juli Cuéllar, un funciona­rio de 44 años.

 

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