Los gritos del silencio – El País

Los gritos del silencio

20 septiembre, 2019 | 5:10 am | Editorial
Los gritos del silencio

No se trata del nombre de una producción de Hollywood. Más bien de una realidad que pocos quieren tocar por sus implicaciones éticas y morales donde re­ferirse a esto es tan delicado como el te­cho del más fino cristal. Nos referimos a los abortos provocados e nivel mundial y local y que ocurren cual genocidio silen­cioso y cómplice de parte de una socie­dad con anosmia social del peligro que encierra el darle la espalda por falso res­peto humano.

Según la OMS (Organización Mun­dial de la Salud) “en estudio publicado recientemente en The Lancet ofrece esti­maciones sobre los abortos seguros y los abortos peligrosos. Por primera vez in­cluye subcategorías dentro de la catego­ría de abortos peligrosos, a saber, abortos «menos seguros» o «nada seguros». Es­ta distinción permite una comprensión más matizada de las diferentes circuns­tancias en que abortan las mujeres que no pueden acceder a abortos seguros prac­ticados por un profesional cualificado.

Cuando los abortos se realizan de con­formidad con las directrices y normas de la OMS, el riesgo de complicaciones gra­ves o muerte es insignificante. De 2010 a 2014, aproximadamente el 55% de todos los abortos se realizaron en condiciones de seguridad, lo que significa que fueron llevados a cabo por profesionales sanita­rios cualificados mediante un método re­comendado por la OMS que fue apropia­do a la duración del embarazo.

Los linderos del tema son los aspec­tos morales, donde lo que prima es la apa­riencia o la conveniencia de eliminar la causa de implicaciones serias que encie­rra la concepción de un ser humano ya que hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto como las potentes emociones, ideologías, posturas dentro de la familia, ética médica, dere­chos fundamentales, etc. Sea como fuere, el embarazo no solo se gesta en el cuer­po, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante tener en cuen­ta qué supone para ella tanto estar emba­razada como dejar de estarlo. Hay tantas subjetividades como personas.

Precisamente nadie puede argumen­tar desde los discursos políticos o de gé­nero acerca de la validez del aborto, ya que es innegable que solo el Supremo Creador es quien dispone de la vida de cada ser humano. Tampoco el consabi­do discurso de ser el cuerpo propio del cual se puede disponer a antojo y conve­niencia. En eso estamos de acuerdo, pe­ro, del cuerpo de un tercero que no tiene una voz, que grita desde el silencio y su­plica que no se le arranque la vida, sien­do este lamento escuchado solo en el oí­do de la conciencia de quienes lo hacen, permiten y colaboran en tal empresa y es realmente un asunto muy dramático que deja secuelas imborrables.

Según la OMS “de 2010 a 2014 se pro­dujeron en todo el mundo 25 millones de abortos peligrosos (45% de todos los abortos) al año, según un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmacher publi­cado hoy en The Lancet. La mayoría de abortos peligrosos (97%) se produjo en países en desarrollo de África, Asia y América Latina”.

Defendamos la vida de los nonatos, solo es de pensar que cada uno también, en su momento lo fue. No más muertes ni de alta ni de baja intensidad. Sí a la vida.

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