La solución pasa por la familia – El País

La solución pasa por la familia

22 agosto, 2019 | 5:10 am | Editorial
La solución pasa por la familia

Siendo Honduras un país que se ha declarado creyente en la mayoría de su población, está pasando por una suer­te de calamidad social en donde los más conspicuos analistas dan vuel­tas y rodeos acerca de qué se de­be hacer para contrarrestar toda la situación que, por demás, nos tie­ne muy ocupados. Todos los días nos damos cuenta sobre capturas de bandas delincuenciales o en al­gunos casos, la dotación de nuevos implementos para la Policía, o has­ta incluso, la inauguración de nue­vos centros penitenciarios. Sin em­bargo, casi nunca reflexionamos so­bre si estamos atacando los males de raíz, o si sólo estamos colocan­do paños de agua tibia para curar una enfermedad cuyo tumor se en­cuentra en lo más profundo de nues­tra sociedad.

La descomposición social que padecemos hoy en día no se arre­gla con soluciones esquivas, que solo ven cómo remediar las conse­cuencias mas no buscan ir al origen mismo del problema. Personas su­midas en los vicios, que coexisten con un conflicto, que en un princi­pio formaron parte de una familia, pero que dentro de ellas no halla­ron el espacio que necesitaban y lo buscaron en el lugar menos indica­do. El conflicto está en el interior del corazón humano, ese es el proble­ma de fondo que aqueja a la socie­dad. Conflictos que pueden ser so­lucionados si se refuerza a la fami­lia, que es la primera escuela donde las personas deben ser formadas en los principios y valores morales que regirán sus vidas.

La familia es comúnmente llama­da “la célula” de la sociedad, nom­bre bastante preciso al ver el rol que cumple ésta en la misma. Es fá­cil imaginar que sin la familia la so­ciedad no existiría, pues son estas la que en su mayoría la componen; sin embargo, ¿qué tanta importancia le damos? Diariamente vemos con nor­malidad diferentes clases de familias como padres separados, padres(ma­dres) solteros(as), padres adoptivos, etc.

Y uno se pregunta dónde quedó esa base familiar clásica compues­ta de padre, madre e hijos. La socie­dad ha evolucionado y es quizá cul­pa de nosotros mismos la degrada­ción que sufre esta sagrada institu­ción, pero, ¿cuál es el efecto de es­te “bajón” en la importancia de la base familiar? La respuesta es sim­ple, una relación de causalidad es lo más lógico en esta situación: “de­bilita los cimientos y debilitarás la construcción”. Existe una estrecha relación entre los problemas socia­les que afrontamos hoy en día, con la creciente degeneración de la fa­milia. Un claro ejemplo es el por­centaje de personas con problemas de alcohol o drogas que provienen de un “hogar roto” o disfuncional.

Honduras precisa lo antes po­sible de retornar a esos valores que nos hicieron crecer hasta lo mejor que hemos llegado históricamente, volva­mos a ello, donde el respeto inculcado a los padres e incluso a los maestros y a los mayores era la principal premisa de convivencia. Hoy lo necesitamos más que nunca. Solo la familia unida nos puede salvar.

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