El luto y el dolor no son un juego – El País

El luto y el dolor no son un juego

22 agosto, 2019 | 4:10 am | Columnistas
El luto y el dolor no son un juego

Ubaldo Félix
Rodríguez Chinchilla
escribeconurch@gmail.com

El Estadio Nacional de la ciu­dad capital recientemente fue testigo de una serie de hechos lamentables que ter­minaron en la más dolorosa tristeza para nuestra sociedad; la pérdida de vidas hondureñas y esto no es un jue­go. La pasión por el fútbol de nuestro pueblo se convirtió en rivalidad en­tre antisociales, que a través de accio­nes terroristas y aprovechando la cu­bierta de barras o aficionados de equi­pos deportivos generaron terror y fa­talidad para quienes al final de lo su­cedido solo significó luto y dolor por un ser querido que ya no les acompa­ñará más.

Incentivar al odio, promover la dis­cordia y hasta intentar popularizar la violencia es la muestra más significa­tiva de las malas intenciones que ter­minan sacrificando vidas de hondu­reños. Malas intenciones de ciudada­nos que entre el desorden y el irrespe­to por la ley logran sus objetivos de­lincuenciales, siendo la muerte por ri­validad territorial o lucha entre orga­nizaciones criminales, lo más lamen­table y doloroso.

No es un juego perder vidas de hondureños, no es una diversión los actos terroristas que generan estos criminales y mucho menos gana uno u otro, si es sangre de compatriotas la que corre por esos centros que en su momento fueron creados para el sa­no esparcimiento y el fomento de la salud física y mental, pero estos he­chos despreciables los transforman en centros de conflicto, temor, inti­midación y muerte.

Son muchos los daños materiales, la afección psicológica y, sobre todo la vida de compatriotas el resultado fatal de ese encuentro que ni comen­zó, pero sí alcanzó impresionante lu­to y dolor.

Y ahora después de tal incidente, nuestro pesar y condolencias, pero, sobre todo nuestra voluntad por re­siliencia y compromiso como socie­dad, por luchar para que estos actos terroristas no se repitan jamás. Como pueblo hondureño exijamos paz y ca­da vez menos violencia.

Así es como vemos con esperanza y mucho optimismo las acciones que desde la Presidencia de la República ordenaron a los operadores de segu­ridad a no permitir que los crimina­les que cometieron tal barbarie que­den impunes, que las investigacio­nes den con los resultados y captu­ras que generen los precedentes su­ficientes para que el mensaje, de no permitir más dolor al pueblo hondu­reño trascienda.

Luchar juntos, empresarios, diri­gencia del deporte, entes de seguri­dad, investigación y prevención del Estado a iniciativa de las máximas au­toridades del país, denotan que no serán una muerte más o un caso más por investigar, fueron vidas de com­patriotas, una infinidad de heridas fí­sicas y psicológicas las que dejaron en nuestra sociedad esos actos terro­ristas de unos pocos criminales que generaron luto y dolor en los hondu­reños.

Y no menos importante, es el apor­te de denunciar, de no permitir que es­tos actos terroristas se repitan y los criminales que los ejecutan se sien­tan en la libertad o crean que logran su objetivo de poner de rodillas a un sector de nuestra sociedad.

Para ello son fundamentales los cana­les y medios que ofrece el Sistema Na­cional de Emergencias 911, la línea tele­fónica 143 y hasta las diferentes platafor­mas digitales a través de redes sociales de los operadores de justicia y seguridad. No importa cómo, pero denunciando se aporta significativamente por menos lu­to y dolor para los hondureños.

El luto y dolor no es juego. Los hon­dureños nos merecemos mejores am­bientes en paz y cada vez menos terror, violencia y seguir sacrificando vidas por estos delincuentes y sus actos cri­minales. Para ello denunciar es funda­mental para aportar como sociedad al compromiso expuesto por el Esta­do de Honduras y sus operadores de justicia por liberar al pueblo y en es­ta oportunidad al deporte de esos cri­minales que solo juntos podemos en­frentar.

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