“No más palabras, soluciones” – El País

“No más palabras, soluciones”

21 agosto, 2019 | 5:10 am | Editorial
“No más palabras, soluciones”

El lunes, después de los pavo­rosos acontecimientos del fin de semana, quisimos en la portada del periódico resu­mir el sentimiento de indignación co­mo de impotencia que prevalece en el ánimo colectivo. Un listón blanco so­bre foto luctuoso negro, con titular in­serto: “NO MÁS PALABRAS, SOLU­CIONES”. En letras más pequeñas en la parte inferior, una acotación: “De lu­to, así está el fútbol nacional luego que ascendió a cuatro aficionados falleci­dos la noche del sábado pasado antes del clásico Olimpia-Motagua. Y es hora de acciones concretas, tanto de las au­toridades del país con de la Liga y sus clubes”. Los dantescos actos de violen­cia no necesitan de más descripción ya que son de público conocimiento. Es el horror que lastimosamente retrata la casi total pérdida de valores en la so­ciedad. El contagio criminal hasta en la actividades deportivas cuyo propósi­to en la sociedad es todo lo contrario. El fomento de actividades saludables que aparten a la juventud de los atajos delincuenciales. El entretenimiento a los aficionados —un pasatiempo que por su naturaleza competitiva debería despertar en los espectadores reaccio­nes de emoción no impulsos de violen­cia– para despejar la mente de pesadez causada por la aflicción de los proble­mas cotidianos.

Los criterios sobre esta tragedia son variados. Pero no es la primera vez que ello ocurre. “Pasará lo de siempre —opina uno de los entrevistados— reu­niones y promesas con los mismos re­sultados”. “El país se hunde en el sal­vajismo y la indiferencia —comenta otro— nadie se hace responsable, to­dos se echan la culpa”. A ver cuáles son las medidas que van a tomar para evi­tar que lo ocurrido vuelva a suceder. Como si fuese secreto que esos parti­dos son asechados por turbas alcoho­lizadas, drogadas, armadas, no precisa­mente de aficionados, sino por militan­tes del bajo mundo del delito. No sería del todo imposible para la autoridad detectar cuándo se amontonan en las calles rumbo a los estadios, cuándo se funden en bandas violentas a la salida de los partidos. Las denuncias no son nuevas. Sobre el peligro para los espec­tadores que van en busca de los vehícu­los que dejaron aparcados en los alre­dedores del complejo deportivo. Tam­poco este es un hecho aislado. Quizás lo espeluznante es la bestialidad con que ocurre en esta ocasión cuando los hechos fueron grabados y difundidos por las redes sociales.

Pues bien. Ahora van a crear una co­misión que dizque “definirá la seguri­dad en los partidos para evitar la vio­lencia”. Los directivos de la Liga Na­cional opinan que “no se van a arre­glar de la noche a la mañana este tipo de problemas que tienen 16 años, mien­tras todos somos culpables de haber dejado que creciera”. “No está fácil re­solverlo porque no es un problema del fútbol, sino de la sociedad”. Esa es la vaina, que como no es problema de na­die la culpa entonces tiene que ser de todos. Lo triste es que esto retrata una descomposición generalizada. Que no se arreglará con solo medidas de segu­ridad. Tienen que capturar a los salva­jes que cometieron la bestialidad. Pe­ro, sí serviría de lección que los críme­nes no quedarán impunes, no resuel­ve el asunto. Bueno que se refuercen las medidas de seguridad, que se to­men acciones preventivas. Pero nada de eso bastará. Hasta que no se vaya al fondo de los problemas. A la raíz que nadie, por complicada quiere debatir, y menos afrontar.

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