¿Por qué Groenlandia aviva el apetito de EE.UU.? (y el frenesí comprador de Trump) – El País

¿Por qué Groenlandia aviva el apetito de EE.UU.? (y el frenesí comprador de Trump)

17 agosto, 2019 | 2:10 am | Columnistas
¿Por qué Groenlandia aviva el apetito de EE.UU.? (y el frenesí comprador de Trump)

por Francesco FONTEMAGGI y Paul HANDLEY

Puede Estados Unidos comprar Groenlandia como lo hizo con Luisiana en el pasado? La iniciativa de Do­nald Trump parece ser el último capricho de un presi­dente al que definitivamente le gusta alejarse de los có­digos diplomáticos.

Pero también revela el creciente interés estratégico de Estados Unidos por el Ártico, por el que se enfrenta con Rusia, pero también con China.

Según el periódico The Wall Street Journal, que in­formó el jueves que la idea estaba siendo evaluada, los propios asesores de la Casa Blanca tuvieron reacciones encontradas en cuanto a la seriedad que se le debía dar a la solicitud del presidente. Pero el exmagnate inmobi­liario habría preguntado varias veces sobre la posibili­dad de que Washington comprara la gigantesca isla ár­tica de 56,000 habitantes.

Sin embargo, el presidente se enfrenta a un proble­ma: Groenlandia no es una de esas pequeñas islas para­disíacas que los más ricos pueden pagar. Y, por otro la­do, las relaciones internacionales han cambiado un po­co desde 1803, cuando la Francia de Napoléon Bonapar­te vendió Luisiana a Estados Unidos.

En otras palabras, Groenlandia está “abierta a los ne­gocios, no a la venta”, según dijo el viernes el propio go­bierno de Groenlandia.

La isla está institucionalmente unida a Dinamarca, a donde Trump tiene que ir en dos semanas, pero tiene el estatuto de territorio autónomo desde 1979.

Detrás del interés presidencial se esconde una cre­ciente concientización en Estados Unidos de la impor­tancia de Groenlandia, pero también, en términos más generales, de toda la región del Ártico. “La administra­ción descubre, muy tarde, el papel geoestratégico del Ártico”, dice a la AFP Heather Conley, del Centro de Es­tudios Estratégicos e Internacionales.

Además de la visita de Trump a Dinamarca, el vice­presidente Mike Pence viajará a Islandia a principios de septiembre para “expandir las oportunidades comercia­les” y “mejorar la seguridad en la región ártica”. Y el je­fe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, par­ticipó en mayo en Finlandia de una reunión del Conse­jo Ártico. Su discurso fue considerado un punto de in­flexión en la participación de Washington.

OPORTUNIDADES COMERCIALES

“La región se ha convertido en un espacio de poder mundial y de competencia”, dijo. Pero también denun­ció “la actitud agresiva” de Pekín y Moscú, subrayando su sospecha sobre las masivas inversiones chinas y las “acciones provocadoras” del ejército ruso.

Para Luke Coffey, experto de Heritage Foundation, “Rusia está en su derecho” de desarrollar sus activida­des militares en su casa, ya que posee la mitad del terri­torio del Ártico. “El problema es que no hay garantía de que Rusia permanezca dentro de sus fronteras”, di­ce a la AFP refiriéndose al intervencionismo de Moscú en Georgia, Ucrania o Siria.

China, por su parte, sin ser una potencia regional por derecho propio, ha desarrollado una presencia princi­palmente económica y científica. Está tejiendo su red para ganar mercados y espera eventualmente benefi­ciarse de la ruta del norte, que acorta el camino entre los océanos Pacífico y Atlántico.

Estados Unidos “abandonó la región después del fin de la Guerra Fría”, asegura Conley, estimando que el go­bierno de Trump debe llevar a cabo una política que pa­se de las palabras a la acción.

En este contexto, Groenlandia es “estratégicamen­te importante”, agregó.

“Groenlandia es absolutamente vital para la defen­sa y la seguridad de América del Norte”, añade Coffey, subrayando la importancia de la base aérea estadouni­dense de Thule, con sus radares indispensables para la defensa antiaérea.

Para hacer frente a Rusia y China, el experto sugie­re ampliar la presencia diplomática estadounidense, en momentos en que Pompeo anunció una represen­tación “a tiempo parcial” en Nuuk, la capital del terri­torio autónomo.

Pero también para fortalecer los lazos económicos con Groenlandia, rica en recursos naturales (petróleo, gas, oro, diamantes, uranio, zinc, plomo) y donde Pe­kín tiene una licencia para una mina de tierras raras.

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