Urge un plan – El País

Urge un plan

17 julio, 2019 | 5:10 am | Editorial
Urge un plan

Comenzaron las redadas masi­vas en los Estados Unidos. Las deportaciones de hondureños, de México y Estados Unidos, en lo que va de 2019 aumentaron un 43% con respecto al mismo período del año ante­rior. En lo que va del año retornaron al país 61,453 hondureños.

No entendemos porqué los polí­ticos, así como aprovecharon el es­cándalo de las caravanas para hacer­se proselitismo, ahora que se padece la cruda realidad, ello es la expulsión de los peregrinos que se fueron, en­mudecen en la propuesta de solucio­nes. No hubo mayores reclamos a que México, para conjurar el castigo aran­celario le ofreciera a POTUS ser “ter­cer país seguro”. Estas cifras que da­mos no incluyen las redadas recientes. Ahora que el gobierno mexicano des­plegó su guardia nacional para dete­ner migrantes en su frontera sur como para atajarlos en el norte. Unos 39,346 provenían de México; 21,833 de Esta­dos Unidos. De éstos, 14,087 son me­nores de edad.

El tema por supuesto tiene que ver con la absorción de los regresados. No solo es cosa que aquí la autoridad diga que los recibe con los brazos abiertos. Si se fueron, fue por razones que hasta hoy no han sido solucionadas. ¿Dónde están los trabajos para esos retorna­dos? Ese es el nudo gordiano de este problema. La generación de empleos. Algo que el Gobierno y el sector pri­vado deben urgentemente abordar.

Es urgente un plan de emergencia para responder a esta calamidad. Ya no solo se trata que no hay empleo su­ficiente para atender la desocupación, sino que ahora es perentorio crear tra­bajos para dárselos a los que buscan, pero también a los que regresan de afuera. Más adelante viene otro do­lor de cabeza. ¿Qué hacer para repo­ner el ingreso de las remesas familia­res cuando pierdan sus trabajos en los Estados Unidos los deportados?

Cada vez las trancas a las romerías son más drásticas. Los que se iban es­peranzados en cruzar la frontera nor­teamericana ahora tienen que reba­sar la muralla de contención mexica­na. “El Gobierno de EE.UU. anunció que impedirá otorgar el asilo a los in­migrantes que no lo soliciten antes en un ‘tercer país seguro’, en un nuevo intento de reducir el flujo migratorio en la frontera con México, proceden­te principalmente de Centroamérica”. Esta es la orden del Registro Federal: “Un extranjero que entre o intente en­trar en EE.UU. a través de la frontera sur sin haber solicitado protección en un tercer país fuera de sus países de ciudadanía, nacionalidad o de última residencia legal habitual que hubiese transitado en camino a EE.UU. no es apto para asilo”. Ahora las deporta­ciones se llevan a cabo en coordina­ción con los consulados hondureños.

Y falta otro asunto por abordar. El reingreso de esos “miles de deporta­dos que según POTUS, solo los pri­meros blancos porque pertenecen a las maras y tienen expedientes delic­tivos”. ¿Cuál es el trámite aquí para in­gresar? No mucho de esto es parte de un análisis serio en el país, con miras a dar una urgente solución al problema.

El plan de AMLO para desarrollar sus estados del sur y los del triángulo norte, con el fin de enfrentar las raíces de la migración es una quimera. No ha recibido un cinco de los Estados Uni­dos y hasta el momento, la propues­ta, refrito de otras anteriores que tam­poco tuvieron financiamiento, es más para quedar bien en la opinión públi­ca. ¿Dónde están los planes naciona­les que, al fin de cuentas, es con lo úni­co que se puede contar?

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