Cárceles de máxima seguridad se hicieron para cabecillas de maras y pandillas – El País

Cárceles de máxima seguridad se hicieron para cabecillas de maras y pandillas

16 julio, 2019 | 5:48 pm | Nacionales
Cárceles de máxima seguridad se hicieron para cabecillas de maras y pandillas

“No vamos a permitir que los centros penales, y en especial las cárceles de máxima seguridad, vuelvan a convertirse en universidades del crimen, tal como sucedió en años anteriores con las cárceles de San Pedro Sula y Támara”, advirtió hoy el coordinador del Gabinete de Seguridad y Defensa, Luis Suazo.

Luego de que el presidente Juan Orlando Hernández denunciara el lunes que se ha orquestado una campaña de desprestigio en contra del uso de aparatos de escáner que están en las dos cárceles de máxima seguridad, por parte de los cabecillas de las maras y pandillas, el Gobierno ordenó, a través de Fusina, redoblar las medidas de seguridad en estos centros.

Suazo explicó que al inicio de la anterior Administración del presidente Hernández, como parte del Plan Morazán, se construyeron las cárceles de máxima seguridad y desde 2017, cuando se pusieron en marcha, se ha visto un efecto muy positivo, ya que se cortó la comunicación de los cabecillas con el resto de sus maras o pandillas, y estos resultados son palpables en la reducción de la tasa de homicidios.

Al mismo tiempo se hizo una reforma legal al sistema penitenciario, donde aparece la figura de los privados de libertad de máxima seguridad y se establece que este tipo de reos deben permanecer 23 horas al día encerrados y se les da una hora diaria para tomar el sol.

“En base a esta ley se hicieron los traslados de los reos más peligrosos hacia lo que hoy conocemos como El Pozo 1 y El Pozo 2”, destacó el funcionario.

Añadió que “está comprobado que cuando estas personas están completamente aisladas el efecto fuera de los centros penales, es que los niveles de violencia se han reducido”.

Sentencia favorece a mareros

Sin embargo, el coordinador del Gabinete de Seguridad y Defensa señaló que “a partir de la sentencia interlocutoria emitida por juzgados de El Progreso y en San Pedro Sula, donde se ordena todo lo contrario a las medidas que se habían tomado, ahora los privados de libertad de máxima seguridad permanecen fuera de los recintos por un espacio de 8 horas y 8 horas para que descansen”.

Para el funcionario, esta medida es incorrecta, ya que en los últimos tres meses se ha visto un incremento en los niveles de violencia, debido a que los reos ahora pueden sostener pláticas y enviar órdenes desde el interior de los centros penales.

El funcionario también destacó que en los últimos días se ha dado una campaña de desprestigio en contra del uso de escáner que se han instalado en las cárceles de máxima seguridad, y todo porque con este moderno sistema se detecta cualquier artefacto, carta, drogas o armas que se pretenden ingresar para entregar a cabecillas de las maras y pandillas.

El escáner Spectrum Bodyscan está certificado para su uso en los centros penales del país y ha permitido detectar droga en palos de escobas o balones de fútbol, armas, chip, teléfonos satelitales, parlantes y hojas de papel con indicaciones para cometer delitos, entre otros objetos.

Familiares y abogados detrás de campaña

Suazo indicó que detrás de todo esto hay familiares, organizaciones y abogados de pandilleros en contra de todas las medidas de seguridad que “hemos implementado, pero las mismas no se van a eliminar, ya que estamos hablando de cabecillas de grupos que pertenecen al crimen organizado”.

“Y es por eso que el presidente Hernández ordenó buscar los mecanismos para revertir esa determinación judicial que permite que reos de alta peligrosidad salieran de las celdas de máxima seguridad a las zonas comunes, desde donde pueden ordenar delitos a sus cómplices que están afuera de las cárceles”, señaló.

Para Luis Suazo es lamentable que abogados de los cabecillas de la pandilla 18 y sus parientes fueron a los juzgados de ejecución de San Pedro Sula y de El Progreso, donde llegaron a solicitar medidas blandas a favor de criminales de alta peligrosidad, entre ellas que ya no permanezcan en sus celdas asignadas.

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